Tip y Coll

Martes, 30 diciembre, 2008

El posible que no esté el horno para bollos… Pero por mi parte, terminaremos el año con humor:

Chiquito de la Calzada

Lunes, 29 diciembre, 2008

Un buen vídeo de humor. Espero que lo disfrutes:

La familia: fuente de felicidad

Domingo, 28 diciembre, 2008

No me gusta, debe ser una manía, eso de la “familia cristiana”. A mi me parece mejor decir simplemente “la familia”, sin más. El lema de la concurrida asistencia a esta Misa por la familia de la plaza colón ha sido: “la familia: gracia de Dios”. Aquí te copio algunos párrafos para que te animes a leer entera esta carta Pastoral del obispo de Albacete, Monseñor Ciriaco Benavente Mateos, escrita para el día de la Sagrada Familia que se celebra hoy.

Sabemos que con la palabra “amor” se pueden decir muchas cosas: “Hoy te quiero mucho, hasta pasado mañana… Me junto contigo en tanto en cuanto esto funcione, mientras haya química entre nosotros, mientras sienta algo por ti”. (…)

La generación emergente, que se inicia tan prematuramente en el ejercicio de la sexualidad y que está tan informada al respecto, no sólo no ha recibido una educación honda de la sexualidad y del amor, sino que, en nombre de un progresismo que algunos han calificado de caverna, está siendo empujada a vivir tales realidades superficialmente, frívolamente. La persona así será incapaz de amar con un amor estable, sacrificado, hondo, mucho más hondo que el simple atractivo o el placer sexual, que, si bien estimula, enriquece y da vibración corporal al amor, es siempre efímero.

Sería bueno analizar qué relación existe entre las concepciones en boga en lo referente al sexo y la potente industria montada sobre la base de tales concepciones. A lo mejor descubríamos que lo que se nos viene vendiendo como planteamientos de progreso, no pasa de ser una manipulación dirigida a convertir el sexo en un producto más de consumo por obra y gracia del interés capitalista.

Este es el texto íntegro de la Carta Pastoral: Leer el resto de esta entrada »

¿Por qué Dios se hizo hombre?

Sábado, 27 diciembre, 2008

gansos volando

Cuenta una historia de un granjero descreído que al llegar la Navidad se reía de todos diciendo: “¡Qué ridiculez! ¿Por qué todo un Dios se va a hacer un hombre? ¡Qué absurdo! Es ridículo…”

Estando con estos pensamientos oyó unos golpes fuera de la casa y descubrió una bandada de gansos que debido a una tormenta inesperada se habían refugiado tras un muro, pero de no ponerse a cubierto perecería alguno. Lleno de compasión el granjero se puso el abrigo para intentar ponerlos a salvo metiéndolos en su granero.

Salió, abrió la puerta del cobertizo y espero en vano a que entraran los gansos salvajes. Nervioso empezó a intentar con gestos llamar su atención, lo cual les asustó y alejó más… Como hacía frío empezó a impacientarse. Pensaba: “no me entienden. Si fuese uno como ellos, podría salvarles”. Recordó que tenía un ganso en el corral y fue a por él. Se alejó con el ganso y lo hecho a volar de modo que pasara por encima de la bandada de gansos salvajes. Estos al ver al ganso volar sobre ellos y dirigirse al cobertizo sin pensarlo se dirigieron tras él y entraron con él, de este modo pudieron salvarse del frío gélido que les habría hecho perecer.

Aquel hombre feliz por haber salvado a los gansos salvajes, no dejaba de repetirse la frase: “Si fuera uno como ellos, podría salvarles”… Efectivamente, eso era lo que había hecho todo un Dios, abajarse hasta hacerse uno de nosotros para podernos salvar… Al verle, al tocarle, al oírle, podíamos entender y sentir lo que nos decía y así podíamos seguirle para ponernos a salvo… Aquel día el granjero entendió por primera vez la Navidad. La Sabiduría de todo un Dios que se ha hecho como nosotros para que podamos imitarle y seguirle y así nos ha salvado.

El otro día fui a ver a una señora muy mayor (97 años) y estuve hablando con ella un rato hasta que en un momento me miró con perplejidad e incorporándose un poco inesperadamente me preguntó: “¿Quién soy yo para que usted esté aquí conmigo, perdiendo el tiempo, con la de cosas que tendrá que hacer?”… Cuando regresaba a casa no podía olvidar aquella expresión y la pregunta que me había hecho aquella mujer.

Efectivamente dentro de nosotros mismos existe una creencia más o menos consciente de que en realidad no merecemos ser amados. El ser amados siempre nos produce perplejidad. El amor tiene para nosotros algo de ciego, de absurdo, de “química” he oído decir últimamente… Pero, entonces descubrimos que todo un Dios (que por cierto no tiene elementos químicos, ni genes, ni nada de eso) nos Ama.

Sí, la Encarnación de Dios nos manifiesta el amor que nos tiene. Y este Amor de Dios por nosotros es medicina que nos cura… Sí, todo un Dios nos quiere, se ha hecho un Niño para manifestarnos que nos quiere, se ha hecho como nosotros, ha vivido con nosotros por amor nuestro, ha reído, se ha cansado, ha tenido hambre y sed, ha saboreado la amargura y la alegría de la vida por amor nuestro, porque quiere unirse a nuestra vida en toda su realidad… Cuando yo sufro, El sufre conmigo y yo con Él; cuando yo río, El ríe conmigo y yo con Él… Todo esto lo ha hecho por amor a nosotros: Tanto amó Dios al mundo que entregó a su Hijo a mundo… Para darnos ejemplo: que os queráis como yo os he amado… No hay amor más grande que el que da la vida por sus amigos…

Amor con amor se paga… Santo Tomás dice que los hombres necesitamos ser llevados al amor como de la mano, y que por medio de cosas sensibles, fáciles de reconocer para nosotros, podemos llegar a amar las más espirituales como a Dios: “para que conociendo a Dios visiblemente seamos por El arrebatados al amor de las cosas invisibles” (S. Th. 2-2, q.48, a3 ad 2). Efectivamente, a través de los detalles de amor a un Niño estamos queriendo, manifestando así nuestro amor, a todo un Dios de un modo muy adecuado a nuestra forma de proceder.

Felicitación navideña

Jueves, 25 diciembre, 2008

Desearos, a ti y a los tuyos,

una muy Feliz y Santa Navidad;

y un próspero año 2009.


¿Qué es la Navidad?

Miércoles, 24 diciembre, 2008

Mural de la iglesia de San Juan Bautista en el rio Jordán que muestra el nacimiento de Jesucristo.

Mural de la iglesia de San Juan Bautista en el río Jordán que muestra el nacimiento de Jesucristo.

¿Qué es la Navidad? ¿Por qué se celebra? ¿Qué conmemoramos exactamente con las fiestas navideñas?

En la Navidad (nativitas, “nacimiento”) se celebra el misterio de la Encarnación, conmemorando el nacimiento de Jesús de Nazaret, el Verbo Encarnado, verdadero Dios y verdadero hombre, Salvador único y universal. “El misterio de la navidad se realiza en nosotros cuando Cristo “toma forma” en nosotros (Gal 4,19). Navidad es el misterio de este ‘admirable intercambio’” (CEC 526)

Los angloparlantes utilizan el término Christmas, (‘misa (mass) de Cristo’) y en alemán, la fiesta se denomina Weihnachten (‘noche de bendición’).

En la actualidad, especialmente a partir del sigo XIX, las fiestas navideñas están mezclando su originario carácter religioso con tradiciones de convivencia familiar y con intereses comerciales propios de la mercadotecnia que amenazan con desvirtuar su significado profundo.

Alrededores de Belén

Alrededores de Belén

¿Qué es Belén?

Belén es la aldea cercana a Jerusalén donde nace Jesús. Es también el símbolo de la variedad de situaciones y actitudes que en todas las épocas acompañaran este acontecimiento: pobreza y donación, marginación y acogida, persecución y adoración…

Durante las cuatro semanas del Adviento hemos caminado con María y José hacia Belén. Allí se manifestará (Epifanía) el Señor a los pastores (los pobres) y a los Magos de Oriente (los pueblos paganos): el mensaje es para todos: “no temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David (Belén) un salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontrareis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre” (Lc 2,10-12).

sol de invierno

¿Por qué el día 25 de diciembre?

Según la Enciclopedia Católica, la evidencia más temprana de la preocupación por la fecha de la Navidad se encuentra en Alejandría, cerca del año 200 de nuestra era, cuando Clemente de Alejandría indica que ciertos teólogos egipcios “muy curiosos” asignan no sólo el año sino también el día real del nacimiento de Cristo como 25 pashons copto (20 de mayo) en el vigésimo octavo año de Augusto.

Es sin embargo a partir de 221 y debido a la obra Chronographiai, de Sexto Julio Africano cuando se popularizó el 25 de diciembre como la fecha del nacimiento de Jesús. Para la época del Concilio de Nicea I en 325, la Iglesia Alejandrina ya había fijado el Díes nativitatis et epifaníae. Así fue como poco a poco se fue extendiendo este día.

Al parecer en el Imperio Romano, las celebraciones de Saturno durante la semana del solsticio de invierno, eran el acontecimiento social principal, y llegaban a su apogeo precisamente el 25 de diciembre, según algunos es posible que se escogiera esta fecha para hacer más fácil que los romanos pudiesen convertirse al cristianismo sin abandonar sus festividades, pero esto es dudoso, pues no sería del agrado de los cristianos recién perseguidos incluir fiestas paganas en su calendario. Lo cierto es que el papa Julio I pidió en 350 que el nacimiento de Cristo fuera celebrado el 25 de diciembre. El primer documento escrito oficial es un decreto posterior del papa Liberio en 354. Podemos afirmar que a partir del siglo V, la Navidad es una fiesta universal.

Algunos expertos han intentado calcular la fecha del nacimiento de Jesús tomando los Evangelios como fuente, pues en Lucas 1, 5-8 se afirma que en el momento de la concepción de Juan el Bautista, Zacarías su padre, sacerdote del grupo de Abdías, oficiaba en el Templo de Jerusalén y, según Lucas 1, 24-36 Jesús nació aproximadamente seis meses después de Juan. En 1 Cr 24, 7-19 se indica que había 24 grupos de sacerdotes que servían por turnos en el templo y al grupo de Abdías le correspondía el octavo turno.

Contando los turnos desde el comienzo del año, al grupo de Abdías le correspondió servir a comienzos de junio (del 8 al 14 del tercer mes del calendario lunar hebreo). Siguiendo esta hipótesis, si los embarazos de Isabel y María fueron normales, Juan nació en marzo y Jesús en septiembre. Esta fecha sería compatible con la indicación de Lucas 2:8, según la cual la noche del nacimiento de Jesús los pastores cuidaban los rebaños al aire libre, lo cual difícilmente podría haber ocurrido en diciembre.

Como los turnos eran semanales, tal y como lo confirman los rollos del Mar Muerto, descubiertos en Qumrán, cada grupo servía dos veces al año y nuevamente le correspondía al grupo de Abdías el turno a finales de septiembre (del 24 al 30 del octavo mes judío).[2] Si se toma esta segunda fecha como punto de partida, Juan habría nacido a finales de junio y Jesús a finales de diciembre. Así, algunos de los primeros escritores cristianos (Juan Crisóstomo, 347-407) enseñaron que Zacarías recibió el mensaje acerca del nacimiento de Juan en el día del Perdón, el cual llegaba en septiembre u octubre. Por otra parte, según los historiadores, cuando el Templo fue destruido en el año 70, el grupo sacerdotal de Joyarib estaba sirviendo. Si el servicio sacerdotal no fue interrumpido desde el tiempo de Zacarías hasta la destrucción del templo, este cálculo tiene al turno de Abdías en la primera semana de octubre, por lo que algunos creen que el 6 de enero puede ser el día correcto.

En un tratado anónimo sobre solsticios y equinoccios se afirma que “Nuestro Señor fue concebido el 8 de las calendas de abril en el mes de marzo (25 de marzo), que es el día de la Pasión del Señor y de su concepción, pues fue concebido el mismo día en que murió“. Si fue concebido el 25 de marzo, la celebración de su nacimiento se fijaría nueve meses después, es decir, el 25 de diciembre.[3]

¿Cómo se celebra la Navidad?: Leer el resto de esta entrada »

Feliz Navidad

Martes, 23 diciembre, 2008

Benedicto XVI

Benedicto XVI

La contemplación del Niño Dios en el pesebre nos hace pensar en los niños pobres, en los que, concebidos, son rechazados o, apenas nacidos, no tienen medios para sobrevivir. Descubramos los auténticos valores de la Navidad, dejando de lado todo lo que ensombrece su genuino significado. En estos días santos, los cristianos no conmemoramos el surgir de un gran personaje, y menos aún el comienzo de una nueva estación. La Navidad recuerda un hecho fundamental: en la oscuridad de la noche de Belén se hizo una gran luz. El Creador del universo se encarnó uniéndose indisolublemente a la naturaleza humana y, sin dejar de ser realmente Dios de Dios y luz de luz, se hizo al mismo tiempo verdadero hombre. El Verbo encarnado es una Persona que se interesa por cada persona, es el Hijo de Dios vivo, que se hizo pequeño para vencer nuestra soberbia y hacernos auténticamente libres, libres para amarlo. (cfr. Benedicto XVI)

El tamborilero (villancico)

Lunes, 22 diciembre, 2008

Este villancico lo he encontrado en youtube. Es una representación animada. Quizás las últimas palabras del villancico sean las que más nos toquen el corazón. Puede servir de felicitación navideña:

Sábados, anuncios

Sábado, 20 diciembre, 2008

Acerca del uso del móvil… Aunque no mucho ¿eh? Espero que te diviertas un rato:

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