Ví hace años esta película: “la habitación de Marvin“, que recoge muy bien la idea de esta entrada. Vale la pena ver esta escena de apenas 50 segundos, antes de leer el texto:

«Mi madre —copio de un texto— es muy absorbente. Y siento tener que decir que desde que la hemos traído a casa hemos empezado a tener un montón de problemas nuevos. Tiene setenta y ocho años y está bastante enferma. Y la enfermedad le afecta ya un poco a la cabeza, y se ha hecho bastante absorbente, como te decía, por no decir que a veces —con perdón— está insoportable. A ella le gustaría que estuviéramos todo el día a su lado, y nos controla hasta las horas de llegada a casa por la tarde. No para de opinar de todo, y la verdad es que hay veces en que acaba con mi paciencia. Algunas veces pienso que lo mejor sería que estuviera en una residencia, y dejarme de problemas. Pero luego me avergüenzo al recordar todo lo que ella me ha soportado a mí, antes y después de nacer. Y pienso que no puedo menos que corresponder ahora así con ella.»

Es una situación bastante común en muchos hogares, ayer mismo estuve hablando con una persona una situación muy parecida a esta. Se trata una tarea difícil, pero si la realizamos veremos que es al mismo tiempo maravillosa: hacer felices a nuestros padres en esos últimos años que les quedan de vida.

A veces, por su edad o por su enfermedad, ya casi no pueden evitar ser como son. Quieren atención, cuidados y cariño. Y a veces actúan con un gran egoísmo que quizá nos cansa y entonces nos vienen a la cabeza pensamientos que…, luego vemos que no están bien y nos pueden dar remordimientos (aunque son reacciones normales).

Puede ayudarte recordar como hace unos años tus padres te cuidaron a ti. Ahora se han invertido los términos y tienes que cuidarles tú a ellos. Y no olvides que dentro de no muchos años, se volverán a invertir las tornas, y será de ti de quien tendrán que cuidar. Y piensa que cuidando a tus padres, o a tus suegros (esto es un poco más difícil), estás enseñando mucho a tus hijos.

He conocido familias que han considerado un orgullo hacer felices a sus padres ya ancianos, y que han hecho grandes equilibrios para acogerles gustosos. Eso les ha supuesto renunciar a muchas salidas y a mucha aparente felicidad, pero son familias felices y se les puede augurar una vejez feliz, porque sus hijos habrán visto cómo se trata a los propios padres cuando se hacen mayores.

Fuente: http://www.interrogantes.net

¿Nuestras limitaciones?

Lunes, 29 septiembre, 2008

ALGUNOS AFIRMA QUE el ser humano en comparación con el universo es de un tamaño tan exiguo que deja al descubierto la ridiculez de sus preten­siones de conocer y actuar sobre el mundo. Por ejemplo -dicen-, la gama de frecuencias que somos capaces de registrar es, efectivamente, de las más reducidas: nuestras percepciones sensoriales apenas ocuparían unos cuantos milímetros en una cinta de un kilómetro. Nuestra misma razón es limitada y no entiende nada del tiempo, ni del espacio, ni del vacío, ni siquiera de sus propios enunciados, como, por ejemplo, el que sugiere que “el universo no tiene exterior”. Más valdría, por tanto, renunciar a en­globar el cielo y la tierra en un pensamiento que se fundamenta en tan débiles facultades.

SIN EMBARGO, Albert Einstein afirmaba que la cosa más ininteligible, más asombrosa de este mundo es, precisamente, su inteligibilidad, que podamos entenderlo.

En tanto que la naturaleza permanece indiferen­te a los testimonios de gratitud, las limitaciones y pequeñez humana son un don milagroso por el que hay que dar gracias a Dios. Me explicaré.

Yo no sé qué clase de radiotelescopio o equipo sensorial nos permitiría registrar simultáneamente todas las frecuencias y vibraciones del universo, pero me temo que a cambio de un fenomenal bramido acompañado por un alucinante centelleo de co­lores indiscernibles, nos perderíamos con ello la música, la pintura, la poesía, la literatura y el resto de las creaciones artísticas que humildemente nos advierten de esa armo­nía secreta del universo, cuyo canto nos llega por el suave susurro de otra gran creación humana: las matemáticas.

Cfr. Sentido de la vida

Mahler: Sinfonia 5 (Adagietto)

Domingo, 28 septiembre, 2008

Esta música de Gustav Mahler me ha acompañado muchos días este último mes y he encontrado este vídeo en youtube. Se trata de música clásica. He de reconocer que hay momentos en esta composición en que parece percibirse la prensencia de Dios junto a nosotros. Espero que te guste, son 9 minutos de un delicioso susurro.

Consentimiento informado

Sábado, 27 septiembre, 2008

Es frecuente que, dentro de la planificación familiar, de la procreación «asistida» o de la ginecología, o en el caso de pacientes en fase terminal, no se informe suficientemente al sujeto. Efectivamente, vemos a veces, como el término «consentimiento informado» se emplea con cierta ambigüedad. A veces ocurre, hoy día, que los pacientes están mal informados, que se les ocultan informaciones que les atañen, que no se les consulta sobre las cuestiones de las que depende su salud, su fecundidad y su propia vida. En determinadas situaciones se somete incluso a los pacientes, sin ellos saberlo, a intervenciones mutilantes, por ejemplo, la esterilización quirúrgica- que en realidad les son impuestas y que muchas veces son irreversibles. Por el contrario, en otras situaciones, el «consentimiento informado» sirve al médico como método para librarse de su propia responsabilidad, comunicando al enfermo, con más o menos tacto, una «verdad científica» que el enfermo tal vez no pueda entender o soportar. Por eso vamos a intentar explicarlo, hacer una valoración y una nueva propuesta del mismo, puesto que advertimos con claridad que las relaciones entre los médicos y sus pacientes están llamadas, más que nunca, a ser una relación interpersonal basada en la mutua confianza.

El problema esencial es que nos encontramos hoy con un nuevo y diverso modelo de relación médico y paciente. El modelo hasta ahora ha sido el paternalista de inspiración hipocrática. Su principio raíz es el de beneficencia, es decir, el médico debe actuar siempre en bien de paciente y, según aquel modelo, solo él atendiendo a razones objetivas, es quien puede establecer qué es científicamente bueno y cuál el camino más razonable. El paciente debe dejarse guiar y obedecer las prescripciones del médico. La situación actual es la de situar frente al modelo paternalista un modelo autónomo, su principio raíz es la libertad del paciente de hoy, el cual está más informado y sabe lo que quiere, aunque pueda no coincidir con lo que científicamente es más apropiado para él. En este modelo prevalece la libertad del afectado, incluso cuando se rechaza un tratamiento favorable para él. En este sentido, resulta extremadamente negativa la supervaloración de lo subjetivo abandonando los criterios objetivos.

¿Cuál es la opción correcta? En mi opinión el error está en plantear la elección rígida y exclusiva de uno de los dos modelos, con rechazo total del otro. La propuesta -que apunta D. ÁNnel Galindo García- es la de reexaminar la entera relación entre médico y paciente con el intento de restablecer una ética médica sensible tanto a la autonomía como a la beneficencia, sin absolutizar ni el paternalismo ni la autonomía.

Si pudiéramos admitir que el modelo paternalista es anticuado, deberíamos repudiar todo lo positivo que se ha estado realizando a lo largo de la tradición médica de la beneficencia a lo largo de casi 2.500 años. Refutamos, por tanto, la contraposición entre los dos modelos y proponemos su integración sobre la base de una atenta redefinición de los dos.

En otras palabras: se nos presenta una especie de tercera vía, que se propone para salvar los elementos válidos de la medicina hipocrática y de la moderna; evitando al mismo tiempo el caer en acentos unilaterales. En resumen, es la propuesta de una beneficencia que incluya los valores de la relación médico-paciente tradicional: la beneficencia en un marco de confianza, una beneficencia que no anula la autonomía del paciente, que la prevé, la respeta y se propone hacerla crecer como raíz y fruto de una auténtica decisión humana.

Es lógico que los médicos hagan una propuesta de declaración que reconozca explícitamente, y documente, que las propuestas que se pueden ofrecer son posibles, porque responden a hechos reales y constatables. Su nota característica es la de derivar directamente de la teoría de la beneficencia en la confianza. Por eso, para lograr la integración entre beneficencia y autonomía serían precisas las siguientes tareas: Leer el resto de esta entrada »

¡Viva la vida!

Viernes, 26 septiembre, 2008

Hoy es viernes y sigo buscando un buen libro para comentar como solía hacer este día. Me parece que ya lo he tengo casi decidido. Pero mientras tanto, aquí va este vídeo que me han enviado.

Aquí pongo el enlace a un vídeo que existe en youtube: Está narrado por Eduardo Verástegui; resulta tan duro verlo que está recomendado para personas adultas,. El que quiera verlo puede encontrarlo aquí y también aquí.

En estos enlaces encontrarás información detallada sobre la realidad del aborto:

Acabo de llegar de Benavente y aunque es un poco tarde, me pongo a leer la interesante intervención de Benedicto XVI, ayer miércoles 24. Este ha sido el resumen que de su catequesis ha hecho el Santo Padre en español para los peregrinos de nuestra lengua presentes en la Plaza de San Pedro:

Queridos hermanos y hermanas:
San Pablo, aunque fue contemporáneo de Jesús, no lo conoció durante su ministerio público. Por eso sintió la necesidad de consultar a los primeros discípulos, elegidos por el Maestro para llevar el Evangelio hasta los confines del mundo. El mismo Pablo habla de su encuentro con Santiago, Juan y, sobre todo con Pedro, para que le informaran sobre la vida terrena del Resucitado (cf. Ga 1,19), que a él lo había “atrapado” en el camino de Damasco. Así, su tarea como Apóstol de los gentiles se confirmaba y garantizaba por los que, antes de él, habían seguido a Jesús por los caminos de Galilea. Del contenido de estas informaciones destacan las palabras en la Última Cena, con la institución de la Eucaristía, que iluminan el misterio de la cruz, que de maldición se convierte en bendición y en sacrificio de salvación “por todos”, en el que la Iglesia se edifica y reconoce como “Cuerpo de Cristo”. También adquiere un especial sentido la resurrección del Señor, que no sólo “fue” resucitado, sino que sigue viviendo en la Eucaristía y en la Iglesia. Así, pues, nuestra fe no nace de un mito o una idea, sino del encuentro con Cristo resucitado y vivo en la vida de la Iglesia.

Cfr. Para el texto completo de la audiencia: Leer el resto de esta entrada »

Anunciando… y curando…

Miércoles, 24 septiembre, 2008

“Fueron de aldea en aldea, anunciando la Buena Noticia y curando en todas partes”

¿Somos hoy, los cristianos, esos mensajeros de la alegría nueva que el Señor trasmitía? Tengo la impresión que con demasiada frecuencia pensamos que no nos van a entender o que el problema es de los otros, cuando en realidad, somos nosotros los que debemos mejorar y darnos a entender mejor.

Hace poco me contaron de un hombre que fue preocupado al médico para pedirle un sonotone para su mujer porque se estaba quedando sorda. El médico le preguntó que cuánto de sorda estaba y cómo no sabía indicarle, le sugirió hiciera la siguiente prueba: “Mire -le dijo el doctor-, usted se pone detrás, sin que ella le vea, a una cierta distancia, y le hace una pregunta. Si no le responde, se acerca un poco más y así hasta que le conteste; entonces, por la distancia, sabremos cuanto de sorda está”. Esa misma noche el hombre se sitúo a cierta distancia detrás de su mujer y le preguntó: “¿Qué tenemos hoy para cenar?” Y como no respondía se acercó un poco más. Esto se repitió por tres veces. Hasta que finalmente, ella se volvió, y con cara de extrañeza, le dijo: “Vamos a ver, Pepe ¿qué te pasa? Ya te he dicho tres veces seguidas, que vamos a cenar tortilla de patatas”. Efectivamente el duro de oído era él y no ella.

Fuera bromas: ¿No nos estará pasando a los cristianos un poco lo mismo? ¿No estaremos dejando de ser fieles a nuestra vocación de anunciar el Evangelio, porque pensamos que no nos van a entender? ¿No estaremos omitiendo esa maravillosa indicación del médico divino de curar en todas partes? Los que hoy se encuentren con nosotros, ¿seguirán después recorriendo su camino más felices? Los enfermos de tristeza, de apatía, de desesperanza, que hoy estarán a nuestro lado, ¿se sentirán sanados por una palabra, una sonrisa, o una mirada de nuestros ojos? ¿El nombre de Cristo volverá a ser, en nuestros labios, bálsamo que cura y suaviza toda herida…? En definitiva, las palabras del Evangelio de hoy nos plantean este dilema: dar hoy al mundo lo mejor que hemos recibido: la alegría de ser cristianos, o arrojar sobre él, como hacen todos, cansados, nuestras cruces y sufrimientos… El Señor nos indica el camino, pero cada uno ha de escoger.

Ser santo no es fácil, pero tampoco es difícil. Ser santo es ser buen cristiano: parecerse a Cristo- -El que más se parece a Cristo, ése es más cristiano, más de Cristo, más santo.” -Y ¿qué medios tenemos? -Los mismos que los primeros fieles, que vieron a Jesús, o lo entrevieron a través de los relatos de los Apóstoles o de los Evangelistas” (san Josemaría, en Forja 10)

Dicen que el famoso escultor Miguel Ángel tenía una intuición artística tan genial que veía la obra antes de realizarla. Se cuenta que una vez un pequeño que había visto primero el mármol bruto y luego la figura perfectamente acabada le preguntó: “¿Como sabías tú que estaba dentro esa estatua?” La sonrisa cariñosa del artista venía a confirmar que ciertamente la veía dentro aunque aún faltaba la importante tarea de quitar todo lo superfluo para desarrollar la capacidad del mármol y alcanzar la forma perfecta. Tu y yo recibimos muchas gracias para ser y actuar como hijos de Dios y llegar a tener los mismos sentimientos que Jesucristo, ser otros Cristos, pues en eso consiste ser discípulos del Maestro.

Y si alguien no os recibe, al salir de aquel pueblo sacudíos el polvo de los pies, para probar su culpa”

Sé que María estuvo orgullosa de su Hijo, y por eso le pediré, para nosotros, ese santo orgullo de quien va por el mundo regalando Vida Eterna.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 557 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: