Capital humano y pobreza

Sábado, 16 agosto, 2008

Las Olimpiadas han dirigido la atención hacia el gigante Chino y a los países del Este asiático. Las ideas que siguen pueden ayudar a comprender el vertiginosos desarrollo de estos países en tan poco tiempo.

Con el término “capital humano” puede se hace referencia a los talentos, la educación, la salud y la preparación de los indivi­duos. El siglo XX ha demostrado la principalidad de la educación y de la preparación perso­nales para el aumento de la calidad de vida. Se ha calculado que el capital humano supone cerca del 80% de la riqueza de los países desarrollados.

El caso de los países de Extremo Oriente (Japón, Taiwán, Hong Kong, Corea del sur, etc) ofrece ejemplos concluyentes. Estos países a pesar de tener pocos recursos naturales han logrado crecer de modo extraordinariamente rápido, en gran parte porque han tenido una fuerza de trabajo bien preparada, educada y muy trabajadora, y padres entregados. Todos los Tigres Asiáticos, son muy educados e instruidos, pero además cuentan con el apoyo familiar como transmisor de buenas costumbres y valores del trabajo.

Aunque son necesarios la maquinaria y el capital físico, son más importantes los trabajadores, los directivos y los empresarios preparados. No se puede crecer –en el ámbito internacional-sin un fuerte fundamento humano. Un ejemplo claro de esto lo tenemos en la tecnología. El conocimiento -y en especial el tecnológico-, en el mundo moderno es un elemento determinante de todo punto de vista. La educación y la formación han demostrado ser -también en el ámbito personal-, el método más eficaz para que personas capaces de procedencias pobres reduzcan las desigualdades sociales.

¿De dónde procede el capital humano? ¿Dónde se debe invertir para desarrollar el capital humano? Se debe comenzar por la familia. La familia es la magna fuente del capital humano. La familias saben mejor que nadie los recursos que tienen y se preocupan mejor que nadie de sus hijos e intentan mejor que nadie promover la educación y los valores de sus hijos. Las inversiones de la familia y en la familia son las más rentables.

Es abrumadora la evidencia de que las inversiones en capital humano son una de las mejores formas de elevar a los pobres a niveles decentes de ingresos y de salud (material y espiritual).

Fuente: Gary S. Becker; Premio Nobel de Economía 1992

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