Calidad de vida

Sábado, 9 agosto, 2008

La OMS en 1946 al definir la salud comoun estado de completo bienestar psicológico, social y mental, y no solamente la ausencia de enfermedad”, dio indirectamente un impulso al término “calidad de vida” que surge en el vocabulario médico y sanitario alrededor de los años 50 y fue cobrando cada vez más auge en paralelo a los avances en la reanimación médica (y su relación con el ensañamiento terapéutico) y en el diagnóstico prenatal.

Actualmente la expresión “calidad de vida” está muy difundida y es de uso común, entendiéndose fundamentalmente como “eficiencia económica, consumismo desordenado, belleza y goce de la vida física, olvidando las dimensiones más profundas –relacionales, espirituales y religiosas- de la existencia” (Juan Pablo II, EV, 23)

La expresión “calidad de vida”, en sí misma es válida y eficaz cuando, por ejemplo, pone freno al ensañamiento terapéutico sin motivo o cuando considera todos los aspectos de la vida humana. Pero, hay que advertir que, al agregar la palabra “calidad” al valor “vida”, da a entender implícitamente que existen vidas de una mayor o menor calidad, estableciendo así un nuevo criterio de discriminación.

El problema radica en la ambigüedad de la expresión que tiende a juzgar el “valor” de la vida humana en criterios de “bienestar”, por lo demás bastante subjetivos (así lo confirma la diversidad de escalas numéricas propuestas para intentar objetivar este concepto sin conseguirlo). La consecuencia más grave es cuando se aplica esta forma de juzgar a los juicios médicos sobre la “calidad de vida” de determinados pacientes. De hecho se ha creado una nueva expresión: una vida que no merece la pena ser vivida, la cual desde un punto de vista eugenésico (negativo) está favoreciendo la eliminación (antes de nacer) de niños cuyo diagnóstico prenatal demuestre una minusvalía o tara genética. Un dato: en España, abortan 9 de cada 10 niños con Síndrome de Down, (video de 1 minuto).

¿En qué se equivoca este planteamiento? En ignorar que la enfermabilidad es un elemento constitutivo del hombre, es una manifestación de su realidad, de su fragilidad y mortalidad. Por eso una ideología (utilitarista) que olvide el sentido del sufrimiento (físico y moral) es lógico persiga la utopía de erradicarlo de la vida del hombre. Y en este sentido va contra el hombre mismo, al desconocer que el sufrimiento es esencial a la naturaleza humana, y que el hombre también puede llegar a través del sufrimiento a alcanzar su trascendencia y su misterio.

Pese a las ambigüedades que ofrece el término “calidad de vida” no debe ser eliminado. Es necesario que el término se fundamente en una antropología que sea fiel a la verdad sobre el hombre, de modo que no sean solo satisfechos las necesidades y deseos biológicos y psicológicos sino también las morales y espirituales. No podemos olvidar nunca que: “El primer derecho de una persona humana es su vida. Ella tiene otros bienes y algunos de ellos son más preciosos; pero aquel es el fundamental, condición para todos los demás”(Declaración sobre el aborto procurado, 11)

About these ads

3 Responses to “Calidad de vida”


  1. [...] la principalidad de la educación y de la preparación perso­nales para el aumento de la calidad de vida. Se ha calculado que el capital humano supone cerca del 80% de la riqueza de los países [...]


Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 555 seguidores

%d personas les gusta esto: