“Es evidente que ya no somos una sociedad cristiana”. Son palabras de los representantes de las conferencias episcopales europeas, reunidos en Covadonga entre el 26 y el 30 de junio. Se trata de un diagnóstico oficial de una Europa gravemente enferma. Europa padece una especie de anorexia o suicidio lento, favorecido por muchos cristianos que al dejar que su fe se mundanice, al volvernos tibios y mediocres, al olvidar el apostolado valiente de aquellos primeros cristianos… Al querer construirnos una fe “de salón”, aburguesada, de diseño, compatible con todo tipo de concesiones ha terminado por autodestruirse.

Hoy el Evangelio del día nos presenta la lista de los doce Apóstoles: “Llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro…” Estamos en un mundo enfermo y el Señor manda una brigada de médicos capaces de “curar toda enfermedad y dolencia”. Los envía a todos aquellos que están “enfermos” los que han perdido la fe, viven sin esperanza, han abandonado la caridad, se sienten desorientados… ¡Hay tantos!

También hoy el Señor llama a unos pocos, y los llama por su nombre. Es bueno caer en la cuenta de que, también a mi, el Señor me ha llamado por mi nombre; nadie jamás ha pronunciado mi nombre con tanto cariño como Jesús de Nazareth lo hace cada vez que me acerco a Él… Me siento llamado y querido por Dios. Me siento importante… cuando en la oración, además de hablar y hablar, escucho… escucho palabras de Amor pronunciadas por el Amor de los Amores?

Personalmente tengo la esperanza puesta en la mujer. Sí, la mujer ha sido siempre el motor y el pilar de la Humanidad (bien lo sabía la serpiente cuando se dirigió a Eva antes que a Adán; y como dice mi amigo Fernando: “bien sabe el diablo que el hombre, al final, se doblega ante la mujer. El refrán de las carretas es tan cierto y tan antiguo como la propia condición humana”).

¿Quieres un ejemplo de mujer apóstol? No dejes de ver este vídeo de Ingrid Betancourt una mujer que, tras seis años de secuestro, en su primera aparición pública comienza a hablar dando gracias a Dios, y afirma después haber rezado ese día el Rosario a las cuatro de la mañana. Betancourt es una mujer líder.

Sí, la esperanza de Europa está en la mujer, quizás vendrán a evangelizarnos desde America.