¿La moral?
Lunes, 9 Junio, 2008
ALGUNOS DICEN que la moral es el conjunto de obligaciones y prohibiciones que regulan las relaciones de los individuos entre ellos y con la sociedad, de cuya observancia, impuesta o consentida, se supone que dependen una serie de beneficios para todos; esto es lo que se suele denominar como el «orden moral». Pero tales obligaciones y prohibiciones, estén promulgadas o hayan sido adoptadas, atentan contra la libertad personal, que queda con frecuencia anulada y siempre disminuida.
En los tiempos antiguos -afirman-, en los que la Iglesia dominaba a la sociedad, era ella la que definía lo que estaba bien y lo que estaba mal. Por desgracia para la Iglesia y afortunadamente para la libertad, su moral del bien y del mal se mostró con frecuencia más exigente con los individuos que con el poder establecido. Fue esta duplicidad de trato, el origen de la mayoría de las revoluciones modernas, porque los hombres estaban cada vez menos dispuestos a aceptar que el poder (el rey, el Estado, etc.) no respetara las mismas reglas que ellos sí tenían que observar.
POR LO DEMÁS –continúan-, las nociones del bien y del mal varían de una civilización a otra y de un siglo al siguiente. Vemos, por ejemplo, como los antiguos admitían la esclavitud, o como la Iglesia permitía la tortura, cuando no fue ella misma la que la empleaba contra los herejes, etc. En resumen, puede afirmarse que no existe una noción objetiva del bien y del mal, y que, por otra parte, la moral es siempre una coacción arbitraria.
SIN EMBARGO, el sentir común sabe que la moral es indispensable para la felicidad, y la experiencia demuestra que su ausencia no genera más que desdichas.
POR ESO OTROS AFIRMAN que llevamos más de un par de siglos atacando y ridiculizando toda norma moral, a causa del prejuicio equivocado de su origen religioso. Pero no fue la religión la primera en distinguir el bien y el mal, sino la razón. No advertir esto, perjudica a la razón más que a la fe, y deja a la humanidad indefensa frente a las pretensiones de ideologías totalitarias, cuyo objetivo principal se dirige a derogar toda noción objetiva del bien y del mal, llamando “bien” a lo que consolida su poder y “mal” a lo que lo obstaculiza.
Y acerca de las “terribles coacciones” de la moral a la libertad, conviene advertir que se hacen para proteger al débil frente al poderoso, y que aunque no son más que una frágil muralla, su fácil transgresión supone siempre una grave deshonra para el que lo hace.
Y acerca de las variaciones de la moral de una civilización a otra o de un lugar a otro, conviene recordar que resulta tan evidente que el sentimiento del bien y del mal es el mismo, que en todos los tiempos y en todos los lugares, los sistemas totalitarios más inmorales ha tenido siempre que encubrir sus maldades con alguna apariencia justificadora, añadiendo así la mentira a la degradación.
Por último decir, que lograr la felicidad sin moral resulta tan difícil como querer tener salud sin moderar las apetencias, y no es por desanimar pero tenemos la evidencia que muchos de los que han negado esto han acabado precisamente con tratamientos psiquiátricos.
Toda conciencia tiene una noción objetiva del bien y del mal que no puede negar sin destruirse así misma.



Sábado, 14 Junio, 2008 at 6:38 pm
¿Y acaso no tenemos LIBERTAD para elegir una MORAL y para actuar según ella?