El otro día salio en una tertulia esta discusión acerca del derecho a la diferencia, y:
ALGUNOS DECÍAN que la diferencia de razas y la pluralidad de tradiciones, de religiones y de cul­turas o de costumbres son elementos enriquecedores de la humanidad. POR ESO, dicen, no solo merecen ser reconocidas dichas diferencias, sino que deben ser exaltadas y pro­tegidas frente a quienes las atacan como son los racismos, los nacio­nalismos y los fanatismos, los cuales solo ven en las diferencias de religión, de conductas o de piel, una especie de amenaza para su identidad generadora de miedo, odio y violencia. POR ESO también, el «derecho a la diferencia» debe ser defendi­do como una conquis­ta de la civilización y una prenda de paz entre los hombres.

SIN EMBARGO, y estando de acuerdo en todo lo que se acaba de decir, debe añadirse que el «derecho a la diferencia» incluye otro del que nunca se habla: el «derecho a la semejanza».

POR ESO OTROS MANTENÍAN que efectivamente, la deficiente aceptación o el rechazo del derecho a la diferencia está empezando a ser causa de problemas sociales y de ac­ciones poco éticas, cuando no repugnantes, contra las minorías étnicas… Pero, quizás lo realmente positivo, y por donde venga la solución, no sea tanto en levantar acta de lo que el otro tiene de diferente, como de buscar lo que tenemos de común con él.

PORQUE existen entre todos los hombres, por muy distintos o alejados que estemos, puntos de coincidencia intelectuales y morales, de semejanzas afectivas e iguales sentimientos con más frecuencia de lo que imaginamos. Sin negar el contraste con ciertas culturas y de pueblos con costumbres que nos parecen salvajes, tampoco podemos negar que en un primer momento los sentimientos y las percepciones sensibles de las conciencias son con frecuencia simila­res y que, por ejemplo, todos los hombres son capaces de la amistad, de la generosidad, del amor, etc. Un europeo puede sentirse muy diferente de un esquimal por sus costumbres o forma de vida, pero un esquimal y un europeo que se estrechan la mano y sonríen hablan la misma lengua, y esto es, me parece, lo principal: el “derecho a la semejanza” es anterior y fundante del “derecho a la diferencia”

Cfr. El sentido de la vida

 

4 Responses to “¿Derecho a la diferencia o derecho a la semejanza?”


  1. muy cierto, estaba pensando enlazar algunos artículos sobre el racismo e incluiré el tuyo en el post que saldrá… uno de estos días.

    Un abrazo fuerte!

  2. Profeballa Says:

    Hola te recomiendo el libro de Norberto Bobbio (1994). “Derecha e izquierda”, Edt. Punto de Lectura, España, pp. 185. trata este tema…

    buen blog

    saludos

    Entra en mi perfil y ve mi blgo espiritual…


  3. [...] ¿Derecho a la diferencia o derecho a la semejanza? [...]

  4. Anónimo Says:

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