Dicen que en el Cielo no hay calvos
Miércoles, 28 Noviembre, 2007
Aquí va, una semana más, la meditación de los miércoles. Dan 5, 1-3. 13-14. 16-17. 23-28; Dan 3; Lc 21, 12-19
En el Evangelio de hoy, Nuestro Señor afirma:
“ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”
A veces Señor, jeje, tus sentencias parecen ser negadas de un modo, cómo te diría, irrefutablemente por la realidad… ¡Cuantos calvos, cuantas azoteas despejadas que alaban al Señor con gran fervor! Por eso debemos preguntarnos por el misterioso sentido de estas palabras. Un poco antes de estas palabras el Señor ha dicho:
“os traicionarán y matarán a algunos de vosotros”
¿De modo, Señor, que entra dentro de tus planes que a algunos de nosotros nos traicionen y maten… Y además nos aseguras que no perecerá ni un cabello de nuestra cabeza? La respuesta la tenemos muy cerca, en la lectura de Daniel de hoy:
“Contado”: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite: ¿Qué pensabas? ¿Que ibas a permanecer en esta tierra eternamente? ¡Hay que darse prisa!… “Pesado”: te ha pesado en la balanza y te falta peso: aún no amas lo suficiente; aún no te entregas lo suficiente; aún no rezas lo suficiente… “Dividido”: tu reino se ha dividido y se lo entregan a medos y persas: andas muy dividido. Por un lado -lo sé- te gustaría servir a Dios y por otro hacer las cosas a su gusto.¡Hay que convertirse de una vez por todas! No lo olvides: C.P.D. Escríbetelo en la mano; pégalo en el frigorífico; bordalo en el dobladillo del pantalón; póntelo como fondo de pantalla en el PC… ¡Hay que darse prisa! ¡Que estamos de paso! ¡El Cielo, el Cielo es lo que interesa!
Y en el Cielo, el un lugar central está Cristo resucitado. Mírale, y pasea la vista desde el Crucifijo al cuerpo glorioso de Jesús, hazlo otra vez… ¿No lo entiendes…? ¿No lo ves…? Todo lo perdió, apariencia y figura, honor, salud y vida, para recobrarlo todo, transfigurado y lleno de gloria.Todo lo perdió (lo entregó), para conservarlo todo… Fíjate bien, no le falta ni un pelo…
“Ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”
Ahora te entiendo, Señor, y comprendo que las veces que he querido conservarlo todo aquí: cabellos, tiempo, vida, dinero, bienes materiales y consuelos sensibles…En realidad los perdí: ¿a dónde han ido a parar? ¿Qué fue de aquellos bienes, qué fue de aquellos cabellos?… Y advierto, Señor, que mal asunto si yo no estoy dispuesto a perder por ti el pelo y lo que haga falta, porque solo así lo conservaré y porque como dice mi amigo Fernando: “en el cielo no hay calvos”. Así que a estar preparados, y si hace falta, a perderlo todo para recobrarlo todo en el Cielo.
Quizás esas siglas, que antes vimos, C.P.D nos ayuden a recordar el Corazón Inmaculado de María; su Pie (su Virtud) que aplastó la cabeza de la serpiente y la Diadema que corona su frente… Ella, desde el Cielo, nos anticipa la fiesta del triunfo final… ¡Madre: que sea santo sin que me falte un pelo!



Sábado, 1 Diciembre, 2007 at 5:15 pm
“ni un cabello de vuestra cabeza perecerá”
Me gusta el comentario de esta meditación. Se podría completar con algunos pasajes parecidos que aparecen en los otros evangelios. Y, (si no me equivoco) creo recordar que S. Pablo dice algo así como que a los que ama el Señor todo les sucede para bien.
Gracias una vez más por estas meditaciones.
Lunes, 3 Diciembre, 2007 at 7:46 pm
Muy buen comnetario ja! Efectivamente, es san Pablo el que afirma que omnia in bonum!: todo es bueno para los que aman al Señor… ¡Ojala no lo olvidemos nunca!
Un fuerte abrazo y a ver si voy por Salamanca algún día y te puedo saludar.
Rafael