Natalia López MoratallaEl cerebro es el futuro: cerebro y genoma, neurociencia y neuroimagen. Así veíamos como el pasado domingo 21 de octubre, el Premio Nobel japonés Susumu Tonegawa reconocía en público haberse pasado a la neurociencia. Y en una reciente entrevista la catedrática de Bioquímica Natalia López Moratalla, autora de más de un centenar de publicaciones científicas internacionales en Bioquímica Mitocondrial y en Biología Molecular y Celular, y de libros como Los quince primeros días de cada vida humana, manifestaba que la temática de su próximo libro girará precisamente en torno al cerebro de la mujer y el cerebro del varón. Según ella “Nacemos ya con la estructura de un cerebro típicamente masculino o típicamente femenino”. Está fue una de las respuestas a las preguntas que le hicieron en la entrevista:

Asistimos en la actualidad a un impulso del término igualdad aplicado al varón y a la mujer en todos los sentidos. Desde un punto de vista científico y cerebral, ¿hay un modo diferente de ser varón y mujer? ¿Hasta qué punto somos iguales o diferentes desde un punto de vista cerebral?

La pregunta es amplia y conviene matizar algunas cosas. Todo ser humano tiene un cerebro que es suyo, que se lo hace él. Heredamos la dotación genética que tenemos, y por tanto los cromosomas que nos hacen ser mujer o varón. Esa dotación genética permite que se tracen las grandes líneas de esas carreteras, de esos circuitos, esas conexiones, en un cerebro humano. Y hay distintas vías en todo cerebro para procesar situaciones diversas.

En toda persona, en todo cerebro humano, hay dos hemisferios, que están especializados. En la parte frontal del hemisferio izquierdo se procesa, por ejemplo, el pensar sistemático, el cálculo lógico, sistemático. Sin embargo, el pensar más intuitivo, la percepción y comunicación con la realidad de un modo más global, esto necesita una activación de la parte derecha del lóbulo temporal. Existe a su vez una conexión entre los dos hemisferios. Y toda persona tiene capacidad para pensar de una forma racional y de una forma intuitiva, para darse más cuenta de las emociones o la expresión de la cara de alguien, o ser muy poco empático.

¿Qué diferencia a un varón de una mujer? Yo suelo decir que no existe un cerebro unisex, porque no somos genéticamente iguales y nuestros cuerpos no son iguales. Y como esto es así, durante el desarrollo embrionario no se construye lo mismo un cerebro que otro. Las grandes áreas son distintas.Nacemos ya con la estructura de un cerebro típicamente masculino o típicamente femenino.

En resumen, podemos decir que el cerebro de la mujer es más pequeño respecto al cuerpo. Tiene más apretadas las conexiones; los dos hemisferios son muy similares, con una distribución de tareas bastante uniforme, y comunica muy bien de un lado a otro. Esto en cierta medida es la base que le da esa capacidad de tener una empatía, un conocimiento más directo de la realidad, menos racionalizado –esto no quiere decir que no razone–, sino que tiene facilidad para percibir de forma más intuitiva. Sin embargo, el cerebro de varón es más asimétrico: tiene las funciones del hemisferio izquierdo sólo en ese lado, podríamos decir extrapolando; y en el derecho lo mismo; y además, la comunicación entre los dos es menos fuerte.

Ahora bien, son cerebros humanos, con capacidades todas humanas y sea quien sea, varón o mujer, a lo largo de la vida el cerebro se va a modular personalmente, en diversas etapas: cada cual va a construir su propio cerebro.

Cfr. Resto de la entrevista: Leer el resto de esta entrada »

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