Corazón grande y piés ligeros
Miércoles, 3 Octubre, 2007
Hoy es miércoles, y como un borriquillo que va dando vueltas a la noria y al llegar a este punto de su lendel semanal tiene que hacer este esfuerzo de sacar el agua que riegue el huerto, y no deja de asombrarse como de ese pequeño esfuerzo brotan esos frutos maravillosos.
Neh 2, 1-8; Sal 136; Lc 9, 57-62
En el evangelio de san Lucas, la vida del Señor se nos presenta como una larga marcha, como una peregrinación hacia Jerusalén, donde, aunque parece terminar en la cima del Monte Calvario, no es que termine sino que se nos abre una puerta, la puerta del Cielo, que nos muestra el maravilloso panorama de la verdadera meta y hogar del cristiano. Efectivamente, a san Lucas le gusta presentar a Jesús como alguien que pasa, y pasa de camino, invitando a quienes encuentra a seguirlo y caminar con Él.
El otro día en misa, en el primer banco estaba cómodamente sentado un joven con una camiseta que ponía con letras muy grandes: “100% católico”. No me parece mal este testimonio, pero me venía al pensamiento: Señor, cuántos quizá piensen que ser cristiano consiste, simplemente, en creer una serie de verdades o en tomar una determinada postura ante la vida y sus problemas… Que ser cristiano es estar inscrito en un libro de bautismos… Que ser cristiano es abrir un libro de oración de vez en cuando y musitar unas palabras… Que ser cristiano es escuchar o decir cosas bonitas, piadosas… Si fuera así, entonces, se podría ser cristiano desde un cómodo sillón. Pero es que me parece que no es así, porque hoy hace el Señor tres indicaciones “sobre la marcha” a tres posibles discípulos que podríamos ser tú, yo, y el de la camiseta del “100% católico”
“Las zorras tienen madriguera y los pájaros nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza”
Sólo los caminantes, los que desean llegar a un sitio y están dispuestos a darlo todo en el camino, pueden seguirlo ¿Tomarás agradecido lo que venga, y estarás dispuesto a pasar sin nada? parece preguntarnos.
“Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios”
Te sobran los miedos. Si me sigues, tienes Vida eterna, y no debes temer la muerte para ti ni para los tuyos. Deja que teman la muerte quienes han rechazado la Vida: ellos deben enterrarse, tú no.
“El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios”
Los mirones, los egoístas atados en sus voluntarias cadenas solo pueden verle pasar de largo. Alza la mirada al frente y descubrirás tú Hogar. Lo que dejaste atrás ya no te hace falta, y pensar en ello sólo aumenta tu fatiga.
Por eso le pido hoy a Ella, para mí y para ti, y para el de la camiseta del “100% católico”: un corazón grande y unos pies ligeros. Y que cuando me apoltrone en el sillón, me recuerde que el sillón no es buen pupitre para un discípulo de su Hijo.



Viernes, 5 Octubre, 2007 at 10:45 pm
Esta foto es una maravilla
Lunes, 8 Octubre, 2007 at 7:42 pm
Me llego mucho la frase de..” Alza la mirada al frente y descubrirás tú Hogar. Lo que dejaste atrás ya no te hace falta, y pensar en ello sólo aumenta tu fatiga.”
Creo que es muy cierta. Lo que se va dejando atrás es algo que verdaderamente ya no hace falta…
Deseo que la oración sobre un corazón grande y pies ligeros te sea escuchada.
Un abrazo fraterno.
Martes, 9 Octubre, 2007 at 10:31 am
Muchas gracias Liz por tus comentarios tan llenos de sentido común y sobrenatural. Se nota que eres alma de oración. Gracias por tus deseos y también pediré por ti.
Un cordial saludo