Tres anécdotas históricas

Lunes, 3 septiembre, 2007

Hoy es lunes, y ya está estamos en los comienzos de septiembre, un mes que nos sitúa ante un nuevo curso. Espero que la selección de estas tres anécdotas históricas te ayude o al menos te sugieran algo de interés. A mi, me lo han sugerido, saludos.

El palacio episcopal de Astorga

La construcción del palacio episcopal de Astorga (foto superior) fue una fuente de enormes quebraderos de cabeza para Antoni Gaudí.

Llegó el momento de montar el triple arco abocinado del pórtico. Media ciudad llenaba los alrededores de las obras contemplando a Gaudí que, arrebatado, dirigía la operación. Arquitectos y académicos de toda España esperaban con sonrisa irónica el resultado de aquella locura.

Las dovelas se derrumbaron. Gran alegría para muchos. Se reinició el trabajo y volvieron a caerse. Al anochecer se inició por tercera vez y un fuerte vendaval derribó los arcos. Era el desastre. Lejos de amilanarse, Gaudí dejó el puesto directivo y con sus propias manos, desollándose y con la ayuda del operario Luengo, rehizo los arcos. Después de poner la última piedra, arquitecto y albañil, exhaustos y ateridos, se fundieron en un emocionado abrazo. Las manos ensangrentadas dibujan una rosa en la nieve.

Cfr. Álvarez Izquierdo, “Gaudí”.

Dónde se ganó la batalla de Waterloo

El general Wellington, tiempo después de haber vencido a Napoleón, quiso volver a Inglaterra a ver la academia militar donde había estudiado y se había preparado. Todos los cadetes le observaban con admiración. Al final, se dirigió a ellos y les dijo: “Mirad, aquí fue dónde en realidad se ganó la batalla de Waterloo”.

Sin desfallecer

Lord Carnavon dirigía las excavaciones en Egipto, en el Valle de los Reyes. Todo aparece desvalijado por los ladrones de tumbas. Se acaba el dinero y le retiran la confianza. Pero él siguió trabajando sin desmayos. Unos días antes de que se suspendieran las investigaciones descubrieron el mayor tesoro arqueológico del Antiguo Egipto: la tumba de Tutankamen.

Cfr. Ceram, “Dioses, tumbas y sabios”.

Supongo que ya has captado el motivo de fondo que une entre si esta selección de anécdotas históricas ¿verdad?

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