La tentación del escapismo

Viernes, 25 mayo, 2007

El hombre, al ser batido por la adversidad, se siente como por instinto tentado a huir con frecuencia. Sin embargo, cualquier vida es difícilmente gobernable si no hay un constante esfuerzo por estar conectado a la realidad, si no se permanece en guardia frente a la mentira, o frente la seducción de la fantasía cuando se presenta como un narcótico para eludir la realidad que nos cuesta aceptar.

La tentación de lo irreal es constante, y constante ha de ser la lucha contra ella. De lo contrario, a la hora de decidir qué hay que hacer, no nos enfrentaremos con valentía a la realidad de las cosas para calibrar su verdadera conveniencia, sino que caeremos en algún género de escapismo, de huida de la realidad o de nosotros mismos. El escapista busca vías de escape frente a los problemas. No los resuelve, se evade. En el fondo, teme a la realidad. Y si el problema no desaparece, será él quien desaparezca.

La realidad aunque sea dura o desagradable es eso: la realidad; es la verdad, y la verdad y muy especialmente la verdad moral, no es algo malo o una limitación arbitraria a mi obrar libre, sino que, por el contrario, la verdad se parece más a una luz liberadora que permite dar una buena orientación a las propias decisiones. Acoger la verdad lleva al hombre a su desarrollo más pleno. En cambio, eludir la verdad o negarse a aceptarla, hace que uno se inflija un daño a sí mismo, y casi siempre también a los demás. La verdad es nuestro mejor y más sabio amigo, siempre dispuesto y deseoso de acudir en nuestra ayuda. Es cierto que a veces la verdad no se manifiesta de forma clara, pero hemos de esforzarnos para que al menos no resulte que esa falta de claridad se deba a no haber impulsado lo necesario a nuestro pensamiento en la búsqueda de la verdad.

El autoengaño -ya hemos hablado algo de él- puede presentarse en formas muy variadas. Hay personas, por ejemplo, que caen en él porque necesitan continuas manifestaciones de elogio y aprobación. Su sensibilidad al halago, al continuo “tiene usted razón” sin tenerla, hace desplegar a su alrededor servilismos capaces de idiotizar a cualquiera. Son personas difíciles de desengañar, pues exigen que se les siga la corriente, que se mienta con ellos, y acaban por enredar a los demás en sus propias mentiras. Son presa fácil de los aduladores, que los manejan a su antojo, y aunque a veces adviertan que se trata de una farsa, no suele bastarles para salir de ella.

Cfr. para ahondar en estos temas www. interrogantes.net

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One Response to “La tentación del escapismo”


  1. [...] de un árbol. Prefieren, como el hombre de la historia que nos legó Tschuang-Tsé, escaparse (cfr. la tentación del escapismo). Pero quien escapa de su sombra camina hasta morir. Nunca logra la calma. Esta es por cierto la [...]


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