Ticio, el mosquito y el camello

Martes, 26 agosto, 2014

Ignoro si la expresión “filtráis el mosquito y os tragáis el camello” pertenece al refranero judío de los tiempos de Cristo o brota del agudísimo sentido del humor del Señor; pero, en todo caso, me parece divertidísima. Uno se imagina a un tal Ticio ante la leche del desayuno. Por algún motivo, en la taza se ha colado un camello (no me preguntéis cómo; tampoco sé en qué postura puede acomodarse semejante bicho dentro de un tazón, así que lo imaginaré como pueda, con jorobas y todo, nadando entre los cornflakes). El tal Ticio llama a gritos al camarero de la cafetería, y éste, al acercarse, se percata de que el animal que el beduino de la mesa de al lado había dejado atado al semáforo de la entrada se ha soltado de sus ligaduras y, ávido de cornflakes, se ha sumergido en la taza del pobre Ticio. Espera una potente regañina y una denuncia en el centro de salud, o en la protectora de animales.

Pero, ante su asombro, el Ticio señala con el dedo un punto entre dos copos de cereal, y le muestra al camarero un mosquito que, envidioso del camello, quería su ración de cornflakes. Vuelve el pobre camarero con unas pinzas, recoge suavemente el insecto, lo agita para que suelte la leche robada que llevara en el buche, y se marcha sin ocuparse del camello. El ticio levanta el tazón -animal incluido- y de un solo trago devora leche, cornflakes, camello y jorobas sin inmutarse. Luego se relame, se limpia el bigotillo con la servilleta, y se marcha con un eructillo mientras deja el precio sobre la mesa. Esta vez, a causa del mosquito -¡Qué vergüenza!- no habrá propina…

¿Quién es ese Ticio? Leer el resto de esta entrada »

Un cocktail fatal

Lunes, 25 agosto, 2014

soberbia-1La soberbia es un producto tóxico, en estado puro o en cocktail. Pero, en estado puro, es fácil de reconocer y se elimina con una buena dosis de humildad. En cocktail es más complicado.

El cocktail de soberbia más letal es el que la mezcla con religión. Sabe a piedad, huele a espiritualidad, tiene el color de la tolerancia… Pero es como beber nitroglicerina. Mata a quien lo bebe y a las personas de alrededor, quienes tienen por piadoso al intoxicado. Es el bebedizo de quienes rezan y lo saben todo. Jesús tuvo que vérselas con personas así: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

El cóktail de soberbia y ateísmo es vomitivo, pero al vomitarse el ateísmo se vomita la soberbia. Sin embargo, con piedad como excipiente, la soberbia se asimila. El intoxicado, además de perderse, pierde a quienes lo siguen pensando que los lleva a Dios. La culpa es suya, por no preguntarle a qué dios los lleva. Si hubieran preguntado, habrían visto que el religioso soberbio todo lo sabe, todo lo juzga, todo lo critica. Él es dios.

Autor: Femando Rey

296Seguimos con nuestra serie de preguntas sobre “cuestiones religiosas” de la vida cotidiana en relación a la persona de Jesús de Nazaret.

Hay quien afirma que Jesús tuvo que estar casado, porque eso era lo normal en aquel tiempo. Más aún, algunos autores afirman que de acuerdo a la práctica y a la doctrina común de los rabinos de siglo I, Jesús, considerado un rabino, tuvo que haberse casado, aún cuando posteriormente abandonase a su esposa y posibles hijos.

A esta tesis se pueden oponer varios argumentos. En primer lugar, que esa costumbre tuvo excepciones. Hubo maestros o rabinos que se mantuvieron célibes. El rabino Simeón Ben Azay decía a quienes le recriminaban por no haberse casado: “Mi alma ama la Ley. El mundo lo pueden continuar otros”. Y entre los esenios, un grupo de judíos que vivió apartado en la zona de Qumran, hubo también quienes renunciaron al matrimonio. Por lo demás, en el Antiguo Testamento hubo personajes, como Jeremías, que se mantuvieron célibes por deseo de Dios (Jer 16,2). Más aún, según la tradición judía, la abstinencia sexual caracterizó la vida de Moisés después de haber sido elegido por Dios como mediador entre Dios e Israel [17]. Leer el resto de esta entrada »

«Deber»

Sábado, 23 agosto, 2014

Sunrise over the mountains - Karachay, Cherkess, Russia Antes y primero de todo, ha de quedar clara y aceptarse esta premisa, (…) que es algo propio del hombre el deber; en otras palabras, de que en su hacer y comportamiento no todo es objetivamente recto y bueno.

Resultaría absurdo intentar persuadir a un puerco de que debiera genuinamente actuar y comportarse «como un puerco». Pero, bien mirado, no son tan absurdas las brutales palabras contenidas en este verso de Gottfried Benn: «Corona de la creación: el puerco, el hombre.» No lo es tanto porque algo parecido pueda decirse… con pavorosa pertinencia. Ello demuestra que el hombre debe realizar lo cabalmente humano en su vida concreta, es decir que, por cuanto existe, «debe» algo.

(…) «El fuego hace necesariamente lo verdadero y justo, mas no el hombre cuando obra el bien.» Estas palabras de Anselmo de Cantorbery en su Diálogo sobre la verdad encierran una doble enseñanza: por un lado afirman que el hombre es libre (de obrar el bien), y por otro que, independientemente de él mismo y sin que nadie le haya venido a pedir su opinión, «hombre» denota algo especial. Contra esto último se dirigen los tiros del existencialísmo en todas sus formas (…); tal es precisamente el sentido de la célebre frase de Sartre: «¡No hay naturaleza humana!» Quien no reconozca que el hombre «es» homo sapiens de manera por completo distinta de como el agua «es» H2O; que a diferencia de ésta, el hombre debe llegar a ser lo que es (lo cual, por tanto, no «es» ya eo ipso); que mientras que todos los demás seres del mundo resulta posible hablar en indicativo, en simples oraciones enunciativas, del hombre, si se pretende alcanzar su esencia propia, sólo puede hablarse en imperativo….quien no vea esto y no quiera admitirlo encontrará, por supuesto, injustificable y disparatada la pura mención de la palabra «deber», así como cualquier doctrina que haga referencia expresa a ese concepto, sea la doctrina sobre la virtud u otra parecida.

Autor: Josef Pieper, en Antologia

La fuerza para superar dificultades

Viernes, 22 agosto, 2014

Tener el objetivo claro. Encontrar al amigo que da el consejo oportuno y seguro. Y ser humildes para volver a empezar y recomenzar todas las veces que haga falta por amor y agradecimiento.

 

2014 - 1Seguimos con nuestra serie de preguntas sobre “cuestiones religiosas” de la vida cotidiana. Esta vez dedicas a la Virgen María y los santos. Empezamos:

¿Qué credibilidad se deben dar a las apariciones de la Virgen María?  ¿Son verdaderas las profecías que se atribuyen a la Virgen?

En primer lugar hay que decir que en la Iglesia católica existe una gran veneración y un gran cariño por la Virgen María, pues es la madre de Jesús. Y Jesús de Nazaret es considerado por los católicos como el único salvador. Así que la centralidad de la fe católica la ocupa Jesús, no la Virgen María. Se debe afirmar por ello que la devoción a la Virgen María, desde tiempos inmemoriales, hunde sus raíces en el amor de los cristianos hacia Jesús. Leer el resto de esta entrada »

“Virtud”: ¿palabra muerta?

Jueves, 21 agosto, 2014

Colorful Dawn by Boris FrkovicEn la Academia Francesa Paul Valéry -hace ya más de medio siglo- disertaba sobre la virtud. El académico lanzó, entre otras, esta frase lapidaria: «La virtud, señores, la palabra virtud, ha muerto.» Hemos conseguido, añadía, que ese vocablo «se encuentre ya únicamente en el catecismo, los sainetes, la Academia y la opereta». Semejante diagnóstico es a todas luces correcto, mas no tiene por qué causamos demasiada extrañeza. Por una parte, se trata aquí de un fenómeno enteramente natural, del destino común de todas las «grandes palabras». Por otra, ¿qué razón hay para que en un mundo descristianizado no entren en vigor ciertas leyes diabólicas del lenguaje que ridiculizan «idiomáticamente» el bien a los ojos del hombre? Por fin, y sobre todo, no debemos olvidar  prescindiendo de la posibilidad que acabamos de citar y que ha de tomarse bien en serio que la moral cristiana escrita y enseñada no siempre ha facilitado al hombre de la calle la comprensión del sentido genuino del concepto «virtud», así como de su realidad.

Virtud no significa «honradez» y «derechura» de un aislado hacer o permitir. Significa que el hombre es como debe ser, tanto desde el punto de vista sobrenatural como natural. (Se dan aquí dos peligrosas posibilidades de pervertir en el seno mismo de la conciencia cristiana el concepto de virtud: primeramente el moralismo, que aísla e independiza el hacer, o sea la «ejecución», el «ejercicio», de la existencia activa del hombre activo; y en segundo lugar el supranaturalísmo, que desvalora cuanto hay de naturalmente bueno en la vida, en lo vital, y empequeñece la rectitud y honestidad naturales.) Leer el resto de esta entrada »

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