Ayer miércoles, 2 de diciembre, en su habitual audiencia general, Benedicto XVI destacó la figura de Guillermo de San Thierry, nacido en Lieja en torno al año mil ochenta. De familia noble, y dotado de gran inteligencia y un amor innato por el estudio. De la doctrina de Guillermo, que se centró particularmente en la ciencia del amor, podemos encontrar una síntesis en una larga carta que escribió a los cartujos de Mont-Dieu, denominada: Epístola áurea. Entre otras cosas dijo:

“Digamos también nosotros al Señor que queremos vivir de amor”… “Aprender a amar requiere un largo y comprometido camino que Guillermo de Saint-Thierry articula en cuatro etapas, correspondientes a las edades del hombre: infancia, juventud, madurez y vejez”.  En este itinerario ha explicado el Papa “la persona debe imponerse una ascesis, es decir, una serie de reglas y prácticas encaminadas a la liberación del espíritu y al logro de la virtud, que sea eficaz”. Tiene que tener un gran control de sí mismo para eliminar cualquier afecto desordenado, cualquier concesión al egoísmo, y unificar la propia vida en Dios, manantial, meta y fuerza del amor, hasta llegar a la cúspide de la vida espiritual, que Guillermo define “sabiduría”.

“Al final de este itinerario ascético -ha asegurado el Santo Padre- se experimenta una gran serenidad y dulzura”, porque “todas las facultades del hombre -inteligencia, voluntad, afectos- reposan en Dios, conocido y amado en Cristo”. Según Guillermo de Saint-Thierry, “esta radical vocación al amor por Dios constituye “el secreto de una vida lograda y feliz” que él describe como “un deseo incesante y creciente, inspirado por Dios mismo en el corazón del hombre”.
En una de sus meditaciones, ha recordad el Papa, Guillermo dice que el objeto de este amor es el Amor con mayúscula, es decir, Dios. Es Él quien se derrama en el corazón de quien ama y lo convierte apto para recibirlo. Este impulso de amor es el cumplimiento del hombre”.

Cfr. Texto completo de la audiencia:

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¡Levántate y anda!

Miércoles, 2 Diciembre, 2009

Al leer las invitaciones que el profeta Baruc y san Juan Bautista nos hacen en las lecturas del próximo domingo de Adviento, me acordé que en una visita de Juan Pablo II a cierto país, muchos jóvenes llevaban un botón con el lema del Papa: “Totus tuus”. Un muchacho que estudiaba último año de bachillerato se animó a hacer mucho apostolado con sus amigos, consciente de que a muchos de ellos no los volvería a ver en mucho tiempo, se propuso charlar con cada uno de sus compañeros, aprovechando la visita papal. Y aunque sentía cierta vergüenza de acercarse a algunos en concreto –“respetos humanos” se llama a este temor- aprovecho el lema del botón: Totus tuus. -“Oye, me he fijado que –igual que yo- llevas un botón con el Totus tuus. Y verás, tenía interés en hablar contigo de estos temas: Dios, la religión, tu vida…”. -“¡Ya era hora!”, espetó su amigo. -“Veía que de vez en cuando hablabas de Dios con éste y con el otro, pero a mí nunca me decías nada. Y yo pensaba: ¿será que yo no le importo?…”. Y rieron ambos… Esta anécdota me hace recordar la Rima VII, de Gustavo Adolfo Bécquer:

“Del salón en el ángulo oscuro,
de su dueña tal vez olvidada,
silenciosa y cubierta de polvo
veíase el arpa.
¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas
como el pájaro duerme en las ramas,
esperando la mano de nieve
que sabe arrancarlas!
¡Ay! pensé; ¡cuántas veces el genio
así duerme en el fondo del alma,
y una voz, como Lázaro, espera
que diga: «¡Levántate y anda!».
El domingo que viene escucharemos al profeta Baruc y a san Juan Bautista animándonos a preparar el camino al Señor. Y pensaba que también nosotros podemos ir como ellos, a esos amigos que están, como el arpa del rincón, esperando nuestra voz que les diga: «¡Levántate y anda!».

Antes de ser elegido Papa, el Cardenal Ratzinger invitaba a considerar la necesidad de una nueva evangelización, pero insistía en que esta nueva evangelización debe guiarse por la humildad y la fe: es Dios quien da el fruto, en el momento oportuno, no hay que dejarse obnubilar por la necesidad de grandes resultados inmediatos. El método para esa nueva evangelización es silencioso, divino. Por eso, el Cardenal Ratzinger recordaba la importancia de la oración para el nuevo mandato apostólico. Hemos de obrar como Cristo, que “predicaba de día y rezaba de noche”. “Jesús debía adquirir de Dios a los discípulos. Esto será válido por siempre: no podemos ganarnos nosotros a los hombres. Debemos obtenerlos de Dios para Dios. Todos los métodos están vacíos si no tienen en su base la oración. La palabra del anuncio siempre debe recubrir una vida de oración. Y debemos agregar otro paso más: Jesús predicaba de día y rezaba de noche, pero esto no es todo. Su vida entera fue ―como lo muestra con gran belleza el Evangelio de San Lucas― un camino hacia la cruz, una ascensión hacia Jerusalén. Jesús no ha redimido el mundo con bellas palabras, sino con su sufrimiento y con su muerte. Es ésta, su pasión, la fuente inagotable de vida por el mundo; la pasión da fuerza a su palabra”.

Y en una reciente Jornada Mundial de la Juventud, el Papa nos invitaba a preguntarnos por el sentido de nuestra vida, por la misión de nuestra existencia:

“Es cierto que hoy ya no buscamos a un rey (como hacían los Reyes Magos); pero estamos preocupados por la situación del mundo y preguntamos: ¿Dónde encuentro los criterios para mi vida, los criterios para colaborar de modo responsable en la edificación del presente y del futuro de nuestro mundo? ¿De quién puedo fiarme? ¿A quién confiarme? ¿Dónde está el que puede darme la respuesta satisfactoria a los anhelos del corazón? Plantearse dichas cuestiones significa reconocer, ante todo, que el camino no termina hasta que se ha encontrado a Aquel que tiene el poder de instaurar el Reino universal de justicia y paz, al que los hombres aspiran, aunque no lo sepan construir por sí solos. Hacerse estas preguntas significa además buscar a Alguien que ni se engaña ni puede engañar, y que por eso es capaz de ofrecer una certidumbre tan firme, que merece la pena vivir por ella y, si fuera preciso, también morir por ella. Hay que saber tomar las decisiones necesarias”.

Hay que saber tomar las decisiones necesarias. Ese puede ser el propósito de esta meditación. Santa María, Reina de los Apóstoles, haz que llenemos de luz los caminos divinos de la tierra..

El poder de un paradigma

Martes, 1 Diciembre, 2009

Seguimos comentando el libro “Los 7 hábitos de la gente altamente eficiente”:

Los «siete hábitos» de las personas altamente efectivas materia­lizan muchos de los principios fundamentales de la efectividad hu­mana. Esos hábitos son básicos y primarios. Representan la internalización de principios correctos que cimientan la felicidad y el éxito duraderos.

Pero antes de que podamos comprenderlos realmente, tenemos que entender nuestros propios «paradigmas» y saber cómo realizar un «cambio de paradigma».

Tanto la ética del carácter como la ética de la personalidad son ejemplos de paradigmas sociales. La palabra paradigma proviene del griego. Fue originalmente un término científico, y en la actuali­dad se emplea por lo general con el sentido de modelo, teoría, per­cepción, supuesto o marco de referencia. En el sentido más general, es el modo en que «vemos» el mundo, no en los términos de nuestro sentido de la vista, sino como percepción, comprensión, interpre­tación.

Un modo simple de pensar los paradigmas, que se adecua a nues­tros fines, consiste en considerarlos mapas. Todos sabemos que «el mapa no es el territorio». Un mapa es simplemente una explicación de ciertos aspectos de un territorio. Un paradigma es exactamente eso. Es una teoría, una explicación o un modelo de alguna otra cosa.

Supongamos que uno quiere llegar a un lugar específico del cen­tro de Chicago. Un plano de la ciudad puede ser de gran ayuda. Pero supongamos también que se nos ha entregado un mapa equivocado. En virtud de un error de imprenta, el plano que lleva la inscripción de «Chicago» es en realidad un plano de Detroit. ¿Puede imaginar el lector la frustración y la inefectividad con las que tropezará al tratar de llegar a su destino?

Se puede entonces trabajar sobre la propia conducta: poner más empeño, ser más diligente, duplicar la velocidad. Pero nuestros es­fuerzos sólo lograrán conducirnos más rápido al lugar erróneo.

Uno puede asimismo trabajar sobre su actitud: pensar más posi­tivamente acerca de lo que intenta. De este modo tampoco se llega­ría al lugar correcto, pero es posible que a uno no le importe. La ac­titud puede ser tan positiva que uno se sienta feliz en cualquier par­te.

Pero la cuestión es que nos hemos perdido. El problema funda­mental no tiene nada que ver con la actitud o la conducta. Está total­mente relacionado con el hecho de que el nuestro es un plano equi­vocado.

Si tenemos el plano correcto de Chicago, entonces el empeño y el esfuerzo que empleemos es importante, y cuando se encuentran obstáculos frustrantes en el camino, entonces la actitud puede deter­minar una diferencia real. Pero el primero y más importante requeri­miento es la precisión del plano.

Todos tenemos muchos mapas en la cabeza, que pueden clasifi­carse en dos categorías principales: mapas del modo en que son las cosas, o realidades, y mapas del modo en que deberían ser, o valo­res. Con esos mapas mentales interpretamos todo lo que experimen­tamos. Pocas veces cuestionamos su exactitud; por lo general ni si­quiera tenemos conciencia de que existen. Simplemente damos por sentado que el modo en que vemos las cosas corresponde a lo que realmente son o a lo que deberían ser.

Estos supuestos dan origen a nuestras actitudes y a nuestra con­ducta. El modo en que vemos las cosas es la fuente del modo en que pensamos y del modo en que actuamos.

Antes de seguir adelante, invito al lector a una experiencia inte­lectual y emocional. Observemos durante algunos segundos el dibu­jo siguiente.

Ahora mire la figura siguiente  y describa cuidadosamente lo que ve.

¿Ve una mujer? ¿Cuántos años tiene? ¿Cómo es? ¿Qué lleva puesto? ¿En qué roles la ve?

Es probable que describa a la mujer del segundo dibujo como una joven de unos veinticinco años, muy atractiva, vestida a la moda, con nariz pequeña y aspecto formal. Si usted es un soltero, le gustaría in­vitarla a salir. Si su negocio es la ropa femenina, tal vez la emplearía como modelo.

Pero, ¿y si yo le dijera que está equivocado? ¿Qué pensaría si yo insistiera en que se trata de una mujer de 60 o 70 años, triste, con una gran nariz, y que no es en absoluto una modelo? Es el tipo de perso­na a la que usted probablemente ayudaría a cruzar la calle.

¿Quién tiene razón? Vuelva a mirar el dibujo. ¿Logra ver a la an­ciana? En caso contrario, persista. ¿No identifica su gran nariz gan­chuda? ¿Su chal?

Si usted y yo estuviéramos hablando frente a frente podríamos discutir el dibujo. Usted me describiría lo que ve, y yo podría ha­blarle de lo que veo por mi parte. Podríamos seguir comunicándonos hasta que usted me mostrara claramente lo que ve y yo le mostrara lo que veo.

Como ése no es el caso,  examine esta otra fi­gura.

Vuelva a la anterior. ¿Puede ver ahora a la anciana? Es impor­tante que lo haga antes de continuar leyendo. Read the rest of this entry »

Ya sabéis que una de las temáticas habituales de nuestro blog es la mejora personal. Por ello, vamos a trabajar un libro que me parece interesnte: Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva, de Stephen R. Covey. En este post os pongo lo que podríamos denominar los fundamentos o pilares del libro. Existen muchos y muy buenos resúmenes de esta obra, pero aquí iremos desarrollándola poco a poco. Espero que os resulte tan util como a mi. Quiero aclarar que no pondré entero el libro sino solo apartados que me parecen más interesantes. Empezamos con el Prólogo.

Al reflexionar sobre la tarea de escribir este prólogo constaté el reto que representa agregar valor al ya presentado por el doctor Stephen Covey en su obra. Fue así que recordé la experiencia que tuvimos durante un seminario que dictó Walter Santaliz en Colombia sobre el tema de los Siete Hábitos de la Gente Altamente Efectiva, el cual tenía una duración de tres días. Durante el segundo día del seminario surgieron inquietudes y preguntas sobre los principios que dan sustento a los Siete Hábitos. La noche anterior al último día nos planteamos algunos de estos interrogantes y decidimos hacer una síntesis que nos pudiera mostrar una descripción de la esencia de cada hábito y el resultado que podríamos esperar al practicarlo. La tabla siguiente fue el resultado de esa reflexión:

Hábito Descripción Resultados
• Proactividad • Hábito de la responsabilidad • Libertad
• Empezar con un fin en mente • Hábito del liderazgo personal • Sentido a la vida
• Establecer primero lo primero • Hábito de la administración personal • Priorizar lo importante vs. lo urgente
• Pensar en ganar/ganar • Hábito del beneficio mutuo • Bien común Equidad
• Procurar primero comprender, y después ser comprendido • Hábito de la comunicación efectiva • Respeto Convivencia
• Sinergizar • Hábito de interdependencia • Logros Innovación
• Afilar la sierra • Hábito de la mejora continua • Balance Renovación

Para una explicación de estos hábitos: Read the rest of this entry »

Humor en el fútbol

Sábado, 28 Noviembre, 2009

Hacía tiempo que no ponía algún vídeo de humor y este de fútbol es bastante simpático. Espero que paseis un buen rato.

Ya sabéis que los viernes los suelo dedicar, siempre que pueda a poner algo sobre el Año sacerdotal en el que estamos. Aquí va este vídeo sobre las madres de los sacerdotes:

También te dejo con estos dos bonitos vídeos sobre la figura del sacerdote:

Ayer miércoles, 25 de noviembre, en la audicencia general celebra en el aula de Pablo VI, Benedicto XVI se refirió en su catequesis a Hugo y Ricardo de San Victor, de los que afirmó que fueron grandes intérpretes de la Escritura. Entre otras cosas, dijo:

“Para quien conoce el sentido de la historia descrito en la Biblia, las historias humanas aparecen marcadas por la Providencia divina, según un propio diseño bien ordenado”. Benedicto XVI en la catequesis de la Audiencia General de esta mañana en el Aula Pablo VI ha afirmado que “una visión teológica de la historia pone en evidencia la intervención sorprendente y salvífica de Dios, pero siempre salvaguardando la libertad y la responsabilidad del hombre”.

“La historia -ha explicado el Papa- no es el resultado de un destino ciego, o de un caso absurdo”. Al contrario en ella “obra el Espíritu Santo, que suscita un maravilloso diálogo de los hombres con Dios, su amigo y Señor”. Esta reflexión ha sido propuesta por el Papa a partir de las páginas escritas por Hugo de San Víctor, monje de esta abadía fundada en París, a principios del siglo XII por Guillermo Champeaux.

“De manera original respecto a sus contemporáneos -ha comentado el Pontífice- Hugo insistió sobre la importancia del sentido histórico-literal de las Sagradas Escrituras, por lo que antes de descubrir el valor simbólico y la enseñanza moral de los textos bíblicos, es necesario conocer y profundizar sobre el significado de la historia narrada por la Escritura”. En caso contrario -ha observado el Santo Padre, citando al monje- “se puede acabar, por ejemplo, como los estudiosos de gramática que desconocen el alfabeto”.

Para Benedicto XVI, de Hugo de san Víctor la Iglesia de hoy debería aprender a valorizar “con sabiduría pastoral, los signos propios de los ritos sacramentales, cuidando atentamente la catequesis, para que la celebración de los sacramentos sea vivida por todos los fieles con devoción, intensidad y alegría espiritual.

Cómo cambiaría el mundo, si en las familias, en las parroquias, o en otras comunidades, las relaciones fueran vividas siguiendo siempre el ejemplo de las tres Personas divinas, que viven no solamente “con” las otras, sino “para” las otras y “en” las otras dos. Sólo el amor nos hace felices y es el amor el que cumple este incesante milagro: como en la vida de la Santísima Trinidad, la pluralidad se recompone en unidad, donde todo es complacencia y alegría”.

 

La contemplación -ha dicho el Pontífice, citando luego a Ricardo de San Víctor, que fue alumno de Hugo- es el resultado final de un arduo camino, que comporta el diálogo entre fe y razón, es decir, un discurso teológico”, que “parte de la verdad, objeto de la fe, pero que intenta profundizar sobre el conocimiento, con el uso de la razón”. Solamente cuando el hombre alcanza el equilibrio y madurez humana en este campo, está preparado para acceder a la contemplación”, que Ricardo de San Víctor definió “una mirada profunda y pura del alma sobre las maravillas de sabiduría, asociada a un sentido estático de estupor y de admiración”.

“Queridos amigos, autores como Hugo y Ricardo de San Víctor nos mueven a la contemplación de las realidades celestes y a la admiración de la Santísima Trinidad como modelo perfecto de comunión. ¡Cuánto cambiaría el mundo si en las familias, en las parroquias y en cualquier comunidad, las relaciones tuvieran como modelo las tres Personas divinas, que no sólo viven con las otras, sino para las otras y en las otras!”

Cfr. Para leer toda la audiencia general: Read the rest of this entry »

“¡El Señor viene!”.

Miércoles, 25 Noviembre, 2009

Este domingo que viene es el primero de Adviento y ya ha empezado a escucharse como un grito lejano ¿No lo oyes?… ¡Párate un segundo! ¿De verdad que no lo has oído aún? No oyes su eco que empieza a resonar suave en los cinco continentes, y no me refiero a la gripe A. Es como si los mismos ángeles hicieran resonar sus trompetas. ¡Abre los oídos y escucha!:

¡Viene el Señor!

Y más adelante:

Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad, ante lo que se le viene encima al mundo (…) verán al Hijo del Hombre venir en una nube, con gran poder y gloria (…) levantaos, alzad la cabeza; se acerca vuestra liberación (…)

Estad siempre despiertos”.

¿Quién ha dicho que el Adviento es una simple preparación para la Navidad? No. El Adviento es la proclamación de una noticia:

¡El Señor viene!“.

Y este primer domingo que viene se nos empezará recordando que su venida será gloriosa y que acompañado de sus ángeles, vendrá para juzgar a vivos y muertos. Se trata pues de prepararnos para salir al encuentro de Cristo… ¿Cómo vas a presentarte ante el Señor? ¡Limpia tu alma, acude al sacramento del perdón, porque, así le recibiremos como se merece: llenándole de alegría! Hay más alegría en el Cielo por 1 pecador que se arrepiente que por 99 justos que no necesitan penitencia.

Me contaron hace poco de una señora muy sorda que estaba en una iglesia y fue a confesarse sin advertir que no estaba el sacerdote en el confesonario, cuando terminó de decir sus pecados y al no escuchar nada se levantó y al ver que no había nadie le dio la risa y se volvió, riéndose, a sentar en el banco. Entre tanto, había entrado una joven en la iglesia dudando de si confersase o no, y fue la alegría de esta señora volviendo del confesonario lo que la decidió definitivamente a hacerlo. Afortunadamente fue al día siguiente, cuando si que estaba el sacerdote.

Esto me recordó, lo cuenta el escritor Bruce Marshall, que “se había educado en un rígido puritanismo protestante y no estaba acostumbrado a ver cómo se exterioriza la alegría, cosa tan sana y tan propia de un cristiano, que tiene motivos para vivir contento. Las ceremonias religiosas a las que solía asistir estaban impregnadas de seriedad y de rigidez. Pero, hete aquí que un día se llevó la gran sorpresa. Asistió por primera vez en su vida a una Misa católica con motivo de la primera comunión de un compañero, y, en medio de la celebración, se le escapó del bolsillo una moneda. Ésta fue rodando por el pasillo central del templo, ante la mirada curiosa de los presentes y del mismo sacerdote, hasta ir a desaparecer engullida -¡también es mala suerte!- por la única rejilla de la calefacción existente a varios kilómetros a la redonda. La cosa es que al sacerdote le dio risa, y a los demás feligreses se les contagió la risa del sacerdote… El pequeño Bruce no salía de su asombro, y pensó al mismo tiempo: “ésta debe ser la Iglesia verdadera; aquí la gente se ríe”.

Pero volvamos a nuestro tema: ¿Estás preparado para entrar en su presencia? ¿Estás preparado para ser liberado, o aún sigues enamorado de tus cadenas? ¡Despierta! ¡Alza la cabeza! ¿Acaso no ves que, ante este anuncio, la mayoría de las cosas que ahora llenan tu vida importan muy poco?

¡Ven, Señor Jesús!“.

Así grita la Iglesia, a partir de hoy, unida a la Santísima Virgen y a los santos del Cielo. Es el deseo ardiente de volar hacia el Ser más Amado; es el clamor jubiloso que se escucha mientras dos amantes, Cristo y su Iglesia, corren alborozados al encuentro, dejándolo todo atrás y buscando un abrazo que ya no tendrá fin.

El piloto Chuck Yeager inició la era de los vuelos supersónicos el 14 de octubre de 1947, cuando rompió la famosa barrera del sonido, aquel «invisible muro de ladrillos» que tan intrigado mantenía a todo el mundo científico de la época.  Por aquel entonces, algunos investigadores aseguraban disponer de datos científicos seguros por los que aquella barrera debía ser impenetrable. Otros decían que cuando el avión alcanzara la velocidad Mach 1 sufriría un tremendo impacto en su fuselaje y explotaría. Tampoco faltaron en medio de aquel debate quienes aventuraron posibles saltos hacia atrás en el tiempo y otros efectos sorprendentes e impredecibles.

El caso es que aquel histórico día de 1947, Yeager alcanzó con su avión Bell Aviation X-1 la velocidad de 1126 kilómetros por hora (Mach 1.06). Hubo diversas dudas y controversias sobre si verdaderamente había superado esa velocidad, pero tres semanas después alcanzó Mach 1.35, y seis años más tarde llegó hasta Mach 2.44, con lo que el mito de aquella barrera impenetrable se volatilizó definitivamente.

En su autobiografía, Yeager dejó escrito: «Aquel día de 1947, cuanto más rápido iba, más suave se hacía el vuelo. Cuando el indicador señalaba Mach 0.965, la aguja comenzó a vibrar, y poco después saltó en la escala por encima de Mach 1. ¡Creí que estaba viendo visiones! Me encontraba volando a una velocidad supersónica y aquello iba tan suave que mi abuela hubiese podido ir sentada allá atrás tomándose una limonada.»

«Fue entonces cuando comprendí —proseguía Yeager— que la verdadera barrera no estaba en el sonido, ni en el cielo, sino en nuestra cabeza, en nuestros conocimientos.»

En la vida diaria puede sucedernos a veces algo parecido. Tenemos planteadas en la cabeza muchas barreras a nuestra mejora personal, y nos parece que superarlas es algo imposible, o al menos que nos supondría un esfuerzo tremendo, o nos amargaría la existencia: algo parecido a lo que sucedía hace cincuenta años a quienes hablaban de la misteriosa barrera del sonido.

Sin embargo, superar la barrera de nuestros defectos es algo que, sin ser fácil —como no lo fue superar aquella barrera del sonido—, no es tampoco tan difícil; y sobre todo, que cuando lo logramos, nos encontramos —como experimentó Yeager aquel histórico día— con una nueva dimensión de la vida, quizá desconocida hasta entonces para nosotros, y que resulta mucho más satisfactoria y gratificante de lo que podíamos imaginar.

El camino de la virtud y de los valores es un camino que permanece oculto para muchas personas, que lo ven como algo frío, aburrido o triste, cuando en realidad se trata de un camino alegre, interesante, incluso seductor.

Pongamos un ejemplo. Trabajar de mala gana, hacer siempre lo mínimo posible, mostrarse egoísta e insolidario con los compañeros…, es el modo de plantear la profesión que rige la vida de bastantes personas. Algunas de ellas quizá piensan que trabajar con empeño e ilusión, o pensando en los demás, es un planteamiento utópico, un sueño inaccesible, un ideal para ingenuos. Otros quizá dicen que es un deseo muy bonito, pero lo ven como algo lejano y agotador; o que les supondría tal esfuerzo que no compensa ni intentarlo; o que lo han intentado pero les falta fuerza de voluntad. Otros dirán que también lo intentaron, pero por culpa de… (póngase aquí lo que proceda), ahora… ya pasan de todo. Y en casi todos los casos, parecen ignorar que ellos mismos son los principales perjudicados con esa actitud.

Aquel famoso debate de hace cincuenta años se repite con frecuencia en la vida diaria de muchas personas. Quizá lo mejor en este caso sea atravesar esa barrera y ver qué sucede.

Fuente: www.interrogantes.net

Cómo aliviar los sentimientos negativos

Lunes, 23 Noviembre, 2009

Seguimos con el libro “los hombres son de Marte, las mujeres de Venus”. Esta vez Jonh Gray nos introduce en el campo de nuestro subconsciente. Para él, el trato y la apertura que tenemos con los demás, está directamente relacionado con el trato y apertura que tenemos con nosotros mismos. Según el autor, cuanta más resistencia ponga uno a sentir su dolor interior, más resistencia opondrá al hecho de escuchar los sentimientos de los otros. Si nos sentimos impacientes, intolerantes, etc., cuando los demás expresan sus sentimientos, es porque así mismo nos tratamos a nosotros. Además nos introduce en el interesante tema de las adicciones.

Para reeducarnos tenemos que comportarnos como padres de nosotros mismos. Debemos reconocer que hay una persona emocional dentro de nosotros que se perturba aun cuando nuestra mente racional de adulto dice que no hay razón para perturbarse. Tenemos que aislar nuestra parte emocional y convertirnos para ella en un padre afectuoso. Tenemos que preguntarnos: “¿Qué ocurre? ¿Te sientes herido? ¿Qué sucedió para que te sientas perturbado? ¿Por qué estas enojado? ¿Qué te entristece? ¿De que tienes miedo? ¿Qué quieres?”

Cuando escuchamos nuestros sentimientos con conmiseración, nuestros sentimientos negativos quedan milagrosamente aliviados y estamos en condiciones de responder a distintas situaciones en forma mucho más afectuosa y respetuosa. Al comprender nuestros sentimientos infantiles abrimos automáticamente una puerta para que los sentimientos afectuosos impregnen lo que decimos.

Si de niños nuestras emociones internas fueron escuchadas y aprobadas en forma afectuosa, siendo adultos no nos aferraremos entonces a nuestros sentimientos negativos. Pero la mayoría de nosotros no recibimos ese tipo de apoyo cuando éramos niños, de manera que tenemos que lograrlo por nuestros propios medios.

LAS ADICCIONES Read the rest of this entry »

Las 100 peliculas Top

Domingo, 22 Noviembre, 2009

Aunque los diálogos estén en inglés, podéis pasar un buen rato de agradable  tertulia familiar jugando a recordar los títulos de las películas conforme van a apereciendo en el video. A continuación os pongo la lista conforme se muestran (algunas se repiten). A ver quien gana: ¡Suerte!

1. Casablanca
2. El tesoro de Sierra Madre
3. Sunset Boulevard,
4. Ciudadano Kane
5. All About Eve (sigue) Read the rest of this entry »

Misión Imposible – Cortometraje

Sábado, 21 Noviembre, 2009

Resulta muy al estilo americano, pero es una buena caricatura de series como  Misión imposible: ¿qué hacer cuando una paloma se encapricha con tu donus?Espero que paséis un rato divertido.

Contra la pornografía infantil

Viernes, 20 Noviembre, 2009

Hoy 20 de noviembre, es un día dedicado a luchar contra las más repugnantes de todas: las que utilizan a los niños: la pornografía infantil. Con mucho gusto me uno a esa campaña e incluyo en mi blog el vídeo correspondiente. Pero seamos sinceros: hay que ir a la raíz. Cuando la pornografía “adulta” se ve como un derecho y se fomenta en nombre de la libertad individual, es inútil tratar de ponerle límites.

En la reciente encíclica Caritas in veritate, en el número 61, Benedicto XVI dice que en muchos casos la experiencia del turismo internacional es deseducativa tanto para el turista como para las poblaciones locales, porque en muchos casos estas se encuentran con conductas inmorales y hasta perversas, las conocidas como turismo sexual. El Pontífice hace un llamado enérgico para que se deje de explotar con esos fines a los menores, y pide a los gobiernos locales que no fomenten el turismo sexual como mecanismo de atraer turistas, y pide también a los gobiernos de los países de donde proceden los turistas que no se queden callados, y sean cómplices al no advertir sus ciudadanos sobre las formas de explotación que se dan en ciertas partes de la tierra. El llamado es también a los que trabajan en las agencias de viaje para que no fomenten este tipo de turismo, y ayuden a los turistas a decidirse a ir a lugares donde puedan disfrutar de un sano esparcimiento.

Esta mañana antes de concluir su habitual Audiencia General de los miércoles con el rezo del Padre Nuestro, en el Aula Pablo VI del Vaticano, Benedicto XVI ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para que para que se multipliquen todos los esfuerzos para ofrecer una rápida respuesta a los dramáticos problemas de la infancia en el mundo, en el marco del vigésimo aniversario de la Convención de los derechos del niño.

“Pasado mañana tendrá lugar en las Naciones Unidas la Jornada Mundial de Oración y de Acción por los Niños, en ocasión del 20 aniversario de la adopción de la Convención de los derechos de los menores. Mi pensamiento se dirige a todos los niños en el mundo, especialmente a cuantos viven en condiciones difíciles y sufren a causa de la violencia, de los abusos, de la enfermedad, de la guerra o del hambre.

Os invito a uniros a mi oración y, al mismo tiempo, hago un llamamiento a la Comunidad internacional para que se multipliquen los esfuerzos para ofrecer la adecuada respuesta a los dramáticos problemas de la infancia. Que no falte el compromiso generoso de todos para que se reconozcan los derechos de los muchachos y sea respetada cada vez más su dignidad”.

Durante la audiencia general, ha recordado el Santo Padre, como se construyeron las primeras iglesias abaciales, en las cuales la liturgia podía ser celebrada con dignidad y solemnidad y donde los fieles también se recogían en paz para rezar. Así nacieron las iglesias y las catedrales románicas. Luego, las grandes catedrales góticas fueron la culminación arquitectónica de una síntesis de fe y de arte, expresada armoniosamente en el lenguaje universal y fascinante de la belleza, que traducía de esta manera el abrazo entre el alma humana con Dios. Todos participaban en la construcción y en la decoración de esta casa común, donde los creyentes venían instruidos a la fe cristiana, ha señalado el Pontífice. Hoy, estas obras maestras nacidas en Europa son incomprensibles a los ojos del hombre moderno, si no se tiene en cuenta el alma religiosa que las ha inspirado. Cuando la fe encuentra el arte, ha explicado el Papa, se crea una profunda armonía: pareciera que los dos quisieran hablar de Dios, convirtiendo en visible lo Invisible.

Este concepto es el que quisiera compartir durante mi encuentro con los artistas el próximo 21 de noviembre en la Capilla Sixtina, ha dicho el Pontífice. Una propuesta de amistad entre espiritualidad cristiana y arte, ya cultivada por Pablo VI y Juan Pablo II y que Benedicto XVI quiere reiterar. ¿Qué es la belleza que escritores, poetas, compositores traducen en su lenguaje -ha afirmado- si no refleja el esplendor eterno del Verbo hecho carne? ¡Que el Seños nos ayude a redescubrir la belleza como camino para conocer y amar a Dios!

Para leer el texto completo: Read the rest of this entry »