Santo nombre de María

Viernes, 12 septiembre, 2014

Invoca1Espero que para el miércoles esté ya de regreso y pueda ir poniendo las entradas en el blog con normalidad. Aquí os dejo con esta oración preciosa de sa Bernardo al Dulce nombre de María:

Y el nombre de la Virgen era María” (Lc. 1,27).

Hablemos un poco de este nombre que significa, según se dice, Estrella del Mar, y que conviene maravillosamente a la Virgen Madre. (…) Ella es verdaderamente ésta espléndida estrella que debía levantarse sobre la inmensidad del mar, toda brillante por sus méritos, radiante por sus ejemplos.

¡Oh! tú, quien quiera que seas, que te sientes lejos de tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y tempestades, si no quieres zozobrar, no quites los ojos de la luz de esta estrella.

Si el viento de las tentaciones se levanta, si el escollo de las tribulaciones se interpone en tu camino, mira la estrella, invoca a María.

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Síndrome del elefante

Martes, 9 septiembre, 2014

6OcCZAquí os dejo con esta interesante narración de Carlixto:
En mi corto caminar, he visto un fenómeno que le he llamado el síndrome del elefante. ¿Por què? El elefante es una criatura prominente, el más grande sobre la tierra, una vez adulto, no tiene enemigos naturales, es imponente, fuerte, capaz, con virtudes excepcionales, una memoria fotográfica, capaz de sentir con sus pies las vibraciones del suelo, en fin, una criatura sin par en todo el reino animal.
Sin embargo, vemos elefantes adultos domésticos amarrados a un pequeño arbusto de aproximadamente un metro de altura. ¿Como una criatura de dicha magnitud puede ser retenida con un pequeño arbustico que al menor movimiento arrancaría de raíz? Leer el resto de esta entrada »

Samia Cyntia (2)

Lunes, 8 septiembre, 2014

Ya sabéis que estoy pasando unos días de descanso en el pabellón de Altocalro, y con ciertos problemas de internet. Hace unos días puse un video de la historia de Samia, una camerunesa que nos cuenta los motivos de su búsqueda del paraíso en Europa.

Samia Cyntia

Jueves, 4 septiembre, 2014

Samia Cyntia es una chica de Camerún que un día decidió buscar su Paraíso en Europa. Nos lo irá contando poco a poco, en unos vídeos muy breves.Éste es el primer capítulo.

349Estoy pasando unos días en Altoclaro. Aquí, donde yo estoy, no hay internet y tengo cierta dificultad para enviar los post al blog. Así que no os extrañe algunas irregularidades. Aquí os dejo con este comentario al Evangelio de la misa de mañana: Martirio de san Juan Bautista:

“Si tuviera que elegir entre pasar mis días con un malo o con tonto, me quedaría tan perplejo que caería de rodillas y le pediría a Dios que eligiese por mí en qué cruz debo morir. Pero si te tocan los dos, como al Bautista, es que Dios tiene prevista para ti una gran santidad.

    A un lado tenía al tonto: Herodes. Éste era de los que iban a misa, aplaudían el sermón, y luego salían derechitos hacia el burdel. Respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Lo escuchaba con gusto. A saber: lo escuchaba con gusto, pero al terminar subía al catre de Herodías. Lo defendía, pero le cortó la cabeza. ¡Dios nos libre de feligreses tan devotos!

Al otro lado tenía a la mala: Herodías. Juan hizo lo peor que puede hacerse con estas personas: le “tosió”. Le dijo públicamente que eso de “rehacer la vida” se llama “concubinato”, y desde entonces Herodías juró devolverle el favor curándole el dolor de cabeza. Supo aprovechar la lujuria del tonto, esperar el momento adecuado, y encontrar el cebo perfecto: Su hija Salomé.

Salomé no era ni tonta ni mala. Era una… Hasta mañana”. (Fernando Rey Ballesteros) Leer el resto de esta entrada »

Ticio, el mosquito y el camello

Martes, 26 agosto, 2014

Ignoro si la expresión “filtráis el mosquito y os tragáis el camello” pertenece al refranero judío de los tiempos de Cristo o brota del agudísimo sentido del humor del Señor; pero, en todo caso, me parece divertidísima. Uno se imagina a un tal Ticio ante la leche del desayuno. Por algún motivo, en la taza se ha colado un camello (no me preguntéis cómo; tampoco sé en qué postura puede acomodarse semejante bicho dentro de un tazón, así que lo imaginaré como pueda, con jorobas y todo, nadando entre los cornflakes). El tal Ticio llama a gritos al camarero de la cafetería, y éste, al acercarse, se percata de que el animal que el beduino de la mesa de al lado había dejado atado al semáforo de la entrada se ha soltado de sus ligaduras y, ávido de cornflakes, se ha sumergido en la taza del pobre Ticio. Espera una potente regañina y una denuncia en el centro de salud, o en la protectora de animales.

Pero, ante su asombro, el Ticio señala con el dedo un punto entre dos copos de cereal, y le muestra al camarero un mosquito que, envidioso del camello, quería su ración de cornflakes. Vuelve el pobre camarero con unas pinzas, recoge suavemente el insecto, lo agita para que suelte la leche robada que llevara en el buche, y se marcha sin ocuparse del camello. El ticio levanta el tazón -animal incluido- y de un solo trago devora leche, cornflakes, camello y jorobas sin inmutarse. Luego se relame, se limpia el bigotillo con la servilleta, y se marcha con un eructillo mientras deja el precio sobre la mesa. Esta vez, a causa del mosquito -¡Qué vergüenza!- no habrá propina…

¿Quién es ese Ticio? Leer el resto de esta entrada »

Un cocktail fatal

Lunes, 25 agosto, 2014

soberbia-1La soberbia es un producto tóxico, en estado puro o en cocktail. Pero, en estado puro, es fácil de reconocer y se elimina con una buena dosis de humildad. En cocktail es más complicado.

El cocktail de soberbia más letal es el que la mezcla con religión. Sabe a piedad, huele a espiritualidad, tiene el color de la tolerancia… Pero es como beber nitroglicerina. Mata a quien lo bebe y a las personas de alrededor, quienes tienen por piadoso al intoxicado. Es el bebedizo de quienes rezan y lo saben todo. Jesús tuvo que vérselas con personas así: ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas, que cerráis a los hombres el reino de los cielos! Ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que quieren.

El cóktail de soberbia y ateísmo es vomitivo, pero al vomitarse el ateísmo se vomita la soberbia. Sin embargo, con piedad como excipiente, la soberbia se asimila. El intoxicado, además de perderse, pierde a quienes lo siguen pensando que los lleva a Dios. La culpa es suya, por no preguntarle a qué dios los lleva. Si hubieran preguntado, habrían visto que el religioso soberbio todo lo sabe, todo lo juzga, todo lo critica. Él es dios.

Autor: Femando Rey

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