Alternativas a Halloween

Viernes, 31 octubre, 2014

holywinnenaQueremos fiesta y alegría, bien! Pues busquemos alternativas cristianas al Halloween pagano y recristianicémoslo. En el fondo se trata de volver a la verdadera celebración de la víspera de la Fiesta de Todos los Santos, pues Halloween  no es más que la contracción de All Hallows’ Eve, ‘Víspera de Todos los Santos’.

Se pueden hacer muchas celebraciones en torno al recuerdo de los santos. Un ejemplo puede ser el Proyecto: Fiesta de Todos los Santos, o este Holywins de Alcalá de Henares en el que los niños se disfrazan de su santo favorito y aprenderse su vida, especialmente sus virtudes, con el fin de imitarlas. Los mayores pueden leer acerca de los santos, tener una fiesta en honor a un santo favorito de la comunidad o de la familia.En algunas comunidades que aun se mantienen cristianas se puede renovar la costumbre de pueblos españoles de ir de puerta en puerta cantando, tocando instrumentos musicales y pidiendo dinero para las «ánimas del Purgatorio». Aquellos que hagan el esfuerzo por vivir su fe lograrán en la Fiesta de Todos los Santos recordar que todos somos llamados a la santidad. Podrán conocer la vidas maravillosas de los santos que les ayudarán a vivir el Evangelio. Encontrarán además grandes amigos que intercederán desde el cielo por su salvación.

A continuación tomo de diversos lugares algunas razones para este buen propósito de buscar alternativas al Halloween pagano tal y como se está difundiendo en la actualidad
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anillo-matrimonial550x379Acechan a la fidelidad matrimonial una serie de peligros o amenazas que es necesario desenmascarar y combatir sin desfallecer. Como consecuencia del desorden causado por el pecado de “los orígenes”, esos riesgos acompañan constantemente el existir del ser humano sobre la tierra, con manifestaciones muy particulares en la relación del hombre y la mujer en el matrimonio. Cabe recordar, entre otros peligros contra la fidelidad conyugal: una idea equivocada del amor matrimonial; el afán de dominio en la mutua relación; la falta de lucha por superar las dificultades; la imprudencia en las relaciones sociales y laborales; etc.

Una idea equivocada del amor matrimonial. Con mucha frecuencia el amor se identifica con el sentimiento; y el amor matrimonial con la atracción. El amor verdadero, en cambio, no es un mero sentimiento poderoso, es una decisión, una promesa: su sello de autenticidad es la donación, entrega. El sentimiento, por su propia naturaleza, es efímero: comienza y desaparece con facilidad. Perder esto de vista o no haberlo comprendido origina muchos problemas matrimoniales, cuando la atracción y el sentimiento van quedándose atrás. Por eso, hay que evitar idealizar a la otra persona como si ya fuese perfecta o “una santa”, como si fuera imposible que tuviera defectos. Leer el resto de esta entrada »

anillo-matrimonial550x379La comunión conyugal de los esposos —el “nosotros” en el que se ha convertido la relación “yo”-“tú” que deriva, en cierta manera, del “Nosotros” trinitario[7]— ha de realizarse existencialmente. Está llamada “a crecer continuamente a través de la fidelidad cotidiana a la promesa matrimonial de la recíproca donación total”[8]. A los esposos siempre les cabe alcanzar una mayor identificación con el “Nosotros” divino. Siempre es posible reflejar con mayor transparencia esa “cierta semejanza entre la unión de las personas divinas y la unión de los hijos de Dios —en este caso, los esposos— en la verdad y en el amor” (GS, n. 24). Siempre puede darse una mayor radicación del amor de los esposos en el amor de Cristo por la Iglesia y, en consecuencia, siempre es posible una mayor fidelidad al reflejar el amor divino participado. “Con el Señor, la única medida es amar sin medida. De una parte, porque jamás llegaremos a agradecer bastante lo que Él ha hecho por nosotros; de otra, porque el mismo amor de Dios a sus criaturas se revela así: con exceso, sin cálculo, sin fronteras”[9]. Leer el resto de esta entrada »

Familia_FlickrAitorLopezDeAudikana_CC-BY-NC-SA-2.0Vamos a considerar en esta entrada el amor conyugal del hombre y de la mujer bajo la doble exigencia de la fidelidad y la fecundidad. 

La fidelidad conyugal

El matrimonio constituye una “íntima comunidad de vida y amor conyugal, fundada por el Creador y provista de leyes propias”. Esta comunidad “se establece con la alianza del matrimonio, es decir, con un consentimiento personal e irrevocable” (GS 48, 1). Los dos se dan definitiva y totalmente el uno al otro. Ya no son dos, ahora forman una sola carne. Se trata de una relación única e indisoluble. “Lo que Dios unió [...], no lo separe el hombre” (Mc 10, 9; cfMt 19, 1-12; 1 Co 7, 10-11).

La fidelidad expresa la constancia en el mantenimiento de la palabra dada. Es posible que a veces nos cueste más este compromiso de fidelidad, pero entonces hemos de recordar que no estamos solos, que contamos con un Dios que es fiel. Y que el sacramento del Matrimonio al hacer entrar al hombre y la mujer en el misterio de la fidelidad de Cristo para con su Iglesia, nos da la gracia necesaria para ser fieles toda la vida. Con Él podemos! Leer el resto de esta entrada »

anillo-matrimonial550x379[Seguimos con la familia]

Por el Matrimonio los casados se convierten “como en un sólo sujeto tanto en todo el matrimonio como en la unión en virtud de la cual vienen a ser una sola carne”[2]. Es claro que los esposos, después de la unión matrimonial, son, como personas, sujetos distintos: el cuerpo de la mujer no es el cuerpo del marido, ni el del marido es el de la mujer. Sin embargo, ha surgido entre ellos una relación de tal naturaleza que la mujer en tanto vive la condición de esposa en cuanto está unida a su marido y viceversa. Y si los que se casan son bautizados, esa unión se convierte en imagen viva y real del misterio de amor de Cristo por la Iglesia. Leer el resto de esta entrada »

anillo-matrimonial550x379Seguimos con la familia

En virtud del pacto de amor conyugal el hombre y la mujer que se casan ya no son dos, sino “una sola carne[1]. A partir de ese momento son, en lo conyugal, una “única unidad”. Ha surgido entre ellos el vínculo conyugal –una “comunidad”— por el que constituyen en lo conyugal una unidad … Hasta tal punto que cada uno debe amar al otro cónyuge con el amor de sí mismo. Un deber que, por ser derivación y manifestación de la “unidad en la carne”…, abarca todos los niveles —cuerpo, espíritu, afectividad, etc.— y ha de desarrollarse más y más cada día.

¿Cómo hacer para que el trato y la existencia matrimonial sea manifestación y testimonio cada vez más vivo de esa unidad? Contestar a esta pregunta es el intento de esta reflexión, que se desarrollará en tres apartados.

  1. El primero tratará de precisar el sentido o alcance de lo que se quiere decir cuando se habla de la fidelidad matrimonial.
  2. El segundo afrontará el tema de la custodia de esa fidelidad.
  3. Y el tercero la cuestión de la necesidad de la protección y custodia de la fidelidad en el matrimonio.

Publicado en: A. SARMIENTO, Al servicio del amor y de la vida. El matrimonio y la familia, Instituto de Ciencias para la Familia, Universidad de Navarra, Rialp, Madrid 2006, pp. 121-132.


[1] Mt 19,6; cfr. Gn 2,24; FC, n, 19.


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Video #domund2014 “La mejor jugada”, de #JoséCabanach y #JavierAlonso , producido por #OMP , y en el que se relata la vida de Manoel -un joven de una favela de Rio De Janeiro – que se resiste a ser reclutado por los “halcones” durante el Mundial de Fútbol 2014… Una luz en la oscuridad

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